Queridos amigos,
Os llegará estas lineas con retraso para felicitaros pero
siempre a tiempo para manifestaros mi amistad, recuerdo y mi
oración por todos vosotros.
El mes de diciembre fue bastante movido en esta misión. El
obispo vino a hacer la visita pastoral y le acompañamos por los
pueblos y grupos cristianos de la ciudad donde la gente le
hablaba de sus comunidades, proyectos y
problemas. Él se mostró
bastante acogedor y distendido y al final dio la confirmación a
cerca de 100 personas.
El 22 y 23 celebramos los 50 años de presencia misionera en
Banikoara. Previamente hubo una preparación de niños, jóvenes y
adultos al sentido del "Año Jubilar"
Durante la celebración eucarística, dije estas palabras:
Un cincuentenario es un jubileo, un año de gracia desde
que el padre Roger Poupard se instaló en este pueblecito, hoy
pequeña ciudad de fin de camino donde da la vuelta el aire,
entre Burquina Fasso y Níger.
Jubileo viene de júbilo que se hace vivo y nos alberga por
el pasado y por el futuro de esta misión de Banikoara. Por el
pasado para dar gracias a Dios porque en este tiempo hemos
descubierto su presencia: nos ha sostenido, ha curado nuestras
heridas, nos ha alentado en las pruebas y en la debilidad. Ha
perdonado nuestro pecado y hemos contemplado el resplandor de su
rostro levantarse todos los días sobre los campos de algodón,
maíz o mijo.
Hemos descubierto la obra de sus manos en las
aproximadamente cincuenta estaciones o comunidades que dependen
hoy de la misión-madre de Banikoara después de haber dado a luz
dos nuevas misiones independientes estos dos últimos años: San
Andrés de Funugo y Santa Maria de Gumori (donde está Guillermo),
en los cinco sacerdotes y una religiosa oriundos de nuestra
comunidad. Y también en todas las realizaciones sociales que se
han llevado a cabo desde la misión en todo este tiempo:
construcción de escuelas, centros de formación, dispensarios,
farmacia, pozos, pantanos, atención a los minusválidos y a los
pobres. “¿Quién. De Banikoara, me decía una señora, no se ha
visto beneficiado, de una manera o de otra, de la obra de la
misión? Y eso sin tener en cuenta el origen o creencias? Por
esta razón hoy es la fiesta de todos”.
Todo esto y más, que no quiere ser un recuento exhaustivo,
aunque nos sintamos orgullosos de lo realizado, sino una toma de
conciencia que nos muestra el camino a seguir en el futuro
porque son muchos los desafíos que se presentan en el horizonte
y es una invitación a contemplar la esperanza que los
agricultores de la zona ponen en Jesucristo y su Iglesia
buscando apoyo, reconocimiento y compañía; la esperanza de las
mujeres que piden formación y un lugar digno y respetado en la
sociedad, la de los jóvenes ante un futuro incierto.
Esta es nuestra plegaria a Dios en este jubileo:
Que Dios tenga piedad y nos bendiga.
Ilumine su rostro sobre nosotros,
Conozca la tierra tus caminos,
Las naciones tu salvación.
Seguimos anunciando el Evangelio de Jesús porque nos parece ser
hoy la mejor noticia que podemos ofrecer a los hombres y mujeres
de Banikoara porque nos congrega, nos libera del miedo, nos
ayuda a romper viejos moldes que nos oprimen y nos abre nuevas
perspectivas cuando nadie se acuerda de nosotros si no es para
sacarnos dinero y energías.
Son varias las comunidades que han empezado este año y son
varios los proyectos que llevamos entre manos con las hermanas
de la Retraite Chrétienne (francesas) y las Salesianas de la
Visitación (congoleñas): el seguimiento de cincuenta
comunidades, la animación femenina en varios pueblos,
construcción del hospital de Kandi, funcionamiento del
dispensario de Arbonga y Bonsanru, excavación de pozos, atención
a minusválidos en operaciones… construcción de capillas,
traducciones de textos bíblicos, cuadernos, publicación de
libros en bariba, la lengua local…
Y gran parte de estas obras se están realizando gracias a
vuestra colaboración. Que Dios os bendiga.
A mi primo Jorge le decía:
La multitud era grande, vinieron de todos los pueblos de la
misión, y grande era también la alegría que manifestaba y que
desbordaba por todas partes. Los tambores retumbaron hasta que
el cuerpo no dio más de sí.
Y a continuación la Navidad, que se ha convertido en la
fiesta por excelencia entre los bariba, no sé por qué, los
cristianos son una minoría mínima en este etnia. Las gentes de
las comunidades cristianas de cuatro o seis pueblos se reunían
en uno de ellos y convivían durante un par de días rezando,
cantando, comiendo y celebrando en cada sitio a su manera, y
allí se les unían los que querían, los que rezaban como los que
no.
Y nosotros, claro, de pueblo en pueblo entre misas, saludos,
parabienes, festejos y buenos tragos de cerveza de mijo. Hasta
año nuevo.
Te puedes imaginar que todo este trasiego no se improvisa,
que hay que preparar, animar, organizar, convocar reuniones,
visitar... pero es de admirar la buena voluntad, el espíritu
creativo y capacidad de organización que se despierta en la
gente en esos momentos. Yo me hacía cruces... Así es que uno
termina hecho un pingo. Y para recuperarme me fui a pasar unos
días con mis compañeros de Nikki, Kalalé y Bouka.
Un abrazo bien fuerte,
Banikoara, 23 de Enero de 2007