SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS

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Diario de misión:                  

ABIERTOS A LA VIDA

 Hace unos días abrí el calendario del próximo año y me encuentro con una niña en mis  brazos. Me pareció una buena idea explicaros el porque de esta foto. Pues bien hay va: Dos de noviembre de 2004, 12.30 de la mañana. Hora de comer que por cierto estaba solo en casa ya que Satur estaba convaleciente de una pequeña crisis de paludismo en Nikki, Ángel y Lola en una sesión en N´Dali de iniciación para loAbiertos a la vidas recién llegados.

Una delegación de tres hombres llegan a la misión para dar la noticia de una niña de 10 días de vida y que su madre murió en el parto.

Estando comiendo pensaba en un rato de siesta aprovechando el silencio y el calor reinante en estos momentos. En el termómetro de la terraza se podía leer sus 36 grados a la sombra. No está nada mal.

Todo mi plan se fue abajo, ni siesta ni silencio ni nada parecido. Eso sí comer rápido para ir a Dunkasa, pueblo de la niña.

François me acompañaba. Salimos hacía el pueblo a las 13.30. Llegamos a la casa de la familia, nos estaban esperando. La niña en el suelo encima de una estera tapada con un sucio paño para evitar las moscas y otros insectos pudieran perturbar el sueño de la recién nacida.

Saludos, un vaso de agua y una silla para hablar y poner las cosas en claro. Entre otras cosas una mujer de la familia tenia que acompañar a la niña para llevarla a NIKKI y quedarse con ella durante el tiempo necesario. Las mujeres de la casa se pusieron manos a la obra para que no faltase nada. Quise entender que era la hermana mayor de la huérfana. Todo listo. La familia entera nos acompaño al coche. Nos quedaba un largo camino. Recuerdo que una gran tormenta nos sorprendió en la pista, rayos, truenos un diluvio.

Las hermanas Terciarias acogieron a la niña dándole todo lo necesario para estos casos. Nuestro cansancio se volvió alegría, todo se olvido al ver a la niña en los brazos de las hermanas.

Lo primero que hicieron fue ponerla en la balanza, si no recuerdo mal dio 2.900 kg.

François y yo nos volvimos a Kalalé. La tormenta seguía en sus trece de hacernos difícil la vuelta.

A los pocos días para visitar la niña, la llamaban “Joaquina” me la apropiaron como hija mía. Una niña hermosa, espero que pronto la liberen y vuelva con su familia natural y sepan darle lo necesario. Se restableció, pero en varias tuvo que volver a Nikki con las hermanas ya que intentaban hacerle daño en el pueblo por la muerte de su madre. El padre la protegía de todo esto. Salió del coma por última vez. Las hermanas decidieron que no volviese más al pueblo, siempre con la autorización del padre.

Después de un largo tiempo decidimos bautizarla le pusimos el nombre de Joaquina a pesar de mi oposición. Para mi fue emocionante poder bautizar la niña. Es preciosa, ya gatea. Cuando la visito me sonríe como si quisiera darme las gracias.

Nosotros nos esforzamos para que ciertas costumbres desaparezcan. Es verdad que es necesario mucho tiempo para ello. Paciencia.

Hoy esta en Nikki con una buena familia. La cuida y la mima con todo esmero. No le falta de nada. Ya tiene 3 años y va al colegio llamado “bombón” para los más pequeñitos. He aquí en breve la historia de la foto de Enero. Joaquín y su niña Joaquina.

Acogemos la vida como el mayor de los regalos de Dios.  Vivimos para dar vida.

  Joaquín.Pardo