1.
Animación con las mujeres.
Bernardite, Adelina (la traductora) y yo fuimos a Sompura a
hacer la animación. Había una mujer pilando con su niño a la
espalda. Cuando me vio que sacaba la cámara cambió el ritmo y se
puso a pilar de forma artística (pilaba, lanzaba el pilón al
aire daba una palmada, lo sacudía en el pilón).

Los niños al principio nos observan desde lejos pero poco a
poco se van acercando y hasta son capaces de darme la mano. Las
madres muchas veces juegan a asustarlos y les empujan hacia mí
saliendo despavoridos como si vieran al mismísimo demonio.
Alrededor de la cocina siempre hay algún animal que aprovecha el
descuido para meter la boca en las ollas o en el pilón.
Tras la sesión Bernardite preguntó
por qué había tan pocas mujeres. El pueblo tiene dos barrios
bien alejados y bien definidos: uno musulmán (donde
estábamos) y otro cristiano. Vamos a hablar con el presidente
que está en el otro barrio. Las mujeres no quieren ir allí
porque dicen que está muy lejos y que hay un grupo
suficientemente amplio para hacer en esta parte del pueblo una
reunión. Quedan en estudiarlo. La semana siguiente Lea me ofrece
comenzar en ese pueblo.
El lunes 14 fuimos Adelina (la traductora) y yo. Las mujeres
tardaron en venir estaban regando la huerta. Quedaron en
enseñárnoslo el próximo día y comentarnos algunos problemas que
tienen con respecto
al agua.
Finalmente estuvieron 30 mujeres y un grupo de 10 hombres.
Fue todo muy participativo. El tema: los niños. Un viejo se
quejaba que los jóvenes ya no los escuchaban y no los cuidaban.
Después de bailar (hasta un joven se atrevió) nos despedimos.
Ellos estaban muy contentos, yo más, es mi primer pueblo y mi
primera lección sola con la traductora.
Belén