LA ALEGRÍA DE PASCUA

 

Rafael Marco

 


 

Queridos amigos,

 

¡Feliz Pascua de resurrección!

La alegría de esta fiesta se la han llevado entera los nuevos bautizados de Kokibonru y Gumori. En sus manos temblorosas brillaban humildes las llamitas de las candelas y en sus rostros radiantes y sus cuerpos luminosos que danzaban al final de la vigilia Pascual translucían el fuego que iluminaba aquella noche.

 

Se lo llevan todo ellos porque, de repente la luz, esa luz que andamos buscando penosamente por caminos y pistas, cubiertos de sudor, mordidos por esta estación de bochorno cada día más pesada,  ha iluminado el páramo.

 

Esa luz, bendita luz, ha rasgado las tinieblas de la noche con un estallido de tambores y palmas y me ha dejado el alma palpitante y reconciliada, serena. Estaban transfigurados, resplandecientes de dicha y vigor, tanto que me han iluminado el camino y se han disipado como por encanto las fatigas.

 

Me voy a quedar solo, Hervé se marchó ayer a Pereré donde seguirá estudiando el baribá  y Pierre se va a Francia este fin de semana a acompañar a su familia después de la muerte de su padre. Me voy a quedar solo, pero no importa, me queda esa luz que guardaré como referencia; será mi tesoro particular

 

  . Hemos tenido que dejar temporalmente la construcción del centro, se nos terminó el dinero previsto para ello, pero continuaré con los pozos, estamos terminando el tercero y seguiré el dispensario de Arbonga. El primero de Abril comienzan los cursos para catequistas en Gogonou, de nuestra parroquia serán nueve; les tendré que llevar, algunos van con sus esposas e hijos, no sé todavía cómo me las voy a arreglar...

 

Esa misma noche, después de la celebración de Kokibonru, salí hacia Weweré donde me esperaban para reiniciar la celebración con otras comunidades. 30 kms de pista y los ocho últimos desastrosos. Era muy tarde y no se veía un alma por trochas y vaguadas ¿me estarán esperando? ¿es posible que se hayan reunido en un lugar tan apartado, tan agreste?, pensé en dar la vuelta, pero, a poco de llegar, un grupo de personas me saluda jubiloso, algo más adelante se enciende una luz, tímida, entre las tinieblas y luego, una multitud de jóvenes sale como por encanto de la noche danzando y tocando los tambores; juntos vamos a celebrar la resurrección.

 

                                                           Banikoara, 29 de Marzo de 2005

 

Rafael Marco