SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS

Diario de misión:  Cristina Fernández
 Catástrofe en Benin

Ha sucedido en Porgà, (Benin)  un pueblecito frontera con Burquina Faso, a 50 km de Tanguieta. 

Un camión cisterna volcó y , como es habitual, todo el pueblo, jóvenes sobre todo pero también adultos y niños, se precipitaron con sus botellas y bidones a recoger la gasolina ; luego la venderían y podrían comprar las cosas que siempre les falta : unos comida, otros los cuadernos del próximo curso…nada importante para nosotros pero para ellos tanto que incluso se enfrentaron con los guardias  que querían evitarlo. 

Oscurecía ; algunos ya habían hecho varios viajes. Alguien - la ignorancia- llevo una lámpara de petróleo para alumbrarse…Y todo estallo. En unos instantes el caos : cuerpos corriendo en llamas , otros ya calcinados ; gente quemándose por salvar a los demás.

Eran las diez y media de la noche cuando llamaron al hospital pidiendo un camión para transportar a los heridos. Los hermanos salieron de inmediato. A las once  llegaban los primeros y entonces el caos fue aquí, en casa. Llantos y lamentos que te dejaban sin habla, ordenes y contra ordenes…Pronto nos fuimos organizando : dar calmantes a los heridos y clasificarlos : los que iban a morir pronto a un salón, los muy graves a la escuela convertida en hospital ; los que tenían más posibilidades al quirófano y a las camas que quedaban libres en los diferentes pabellones. 

La noche se junto con el día casi sin darnos cuenta, los enfermeros que se iban enterando llegaban a ayudar o a reemplazar a los que estaban agotados. Todos encontramos en qué ayudar, como colaborar. Había que curar, si pero también era necesario limpiar, dar agua a médicos y heridos, preparar sábanas y ropa limpia, transportar a los quemados, retirar a los muertos

Era el día de  la Ascensión del Señor y en verdad muchos fueron subiendo con El a la Casa del Padre. Otros lo  harían después.

 Han pasado cuatro días y todo se va calmando. Es tiempo de hacer balance aunque sea incompleto : 85 muertos (56 en el hospital), 30 heridos, algunos graves a los que les aguardan muchos sufrimientos, 84 huérfanos, dolor, mucho dolor. 

En el hospital, en nuestra comunidad, la « satisfacción » de haber podido ayudar se mezcla con el sentimiento de impotencia al ver como  se van yendo y no poder hacer nada más, la oración en la que encontramos consuelo  y el deseo de compartir con vosotros esta experiencia terrible y aleccionadora al mismo tiempo y pediros una oración por los que se han ido y por los que quedan aquí, en un pueblecito que ha perdido la alegría.
 

                                                 Cristina Fernández, Hna. Teatina

 

 

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