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EL ORO BLANCO |
JOAQUÍN PARDO
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Oro negro, oro amarillo, oro blanco. Diferentes formas de llamar a una fuente de riqueza en la que el hombre pone toda su confianza y empeño en acumular cuanto más mejor. Aquí, concretamente en el norte del Benin la tierra es buena para cultivar el algodón, el oro blanco. De hecho el campesino de estas tierras pone gran empeño y trabajo para este cultivo, muchas veces sacrificando los productos que sirven a la alimentación de la familia durante el año. Grandes extensiones de algodón se ven a lo largo de los tortuosos caminos para llegar a los pueblos. El campesino pone todo su trabajo para que la cosecha sea abundante y de calidad para así ser bien recompensado en su esfuerzo de todo el año. Un trabajo que realizan sobre todo mujeres y niños. Como podéis imaginar a pleno sol y altas temperaturas. Grandes montañas de algodón en cada uno de los pueblos esperando la balanza que pesará el producto de cada uno. Existen dos calidades y por tanto dos precios. Aquí empieza "el amiguismo" para el peso y la calidad del algodón. El campesino espera el dinero para hacer sus cálculos y así poder arreglar su casa con tejado de chapa, la compra de una bicicleta o una pequeña moto... En muchas ocasiones el cuento de "la lechera" se hace realidad ya que se empeñan antes de recibir el dinero. Muchas veces cosas dependen de este dinero. Después de toda una campaña trabajando no reciben el dinero de inmediato. El gobierno en ocasiones tarda un año e incluso dentro de la segunda campaña. El otro día sin ir más lejos fui a uno de los poblados en la visita programada y en la casa el catequista tenia dos sacos de grano de algodón preparados ya para la esta campaña sin haber recibido el dinero de la campaña anterior. Le pregunté el porque de esta manera de actuar del gobierno. La respuesta fue que están obligados ya que el dinero del algodón es imprescindible para soñar en algunas cosas. Así año tras año. No existe ninguna organización que defienda al campesino delante de las autoridades gubernamentales. Es verdad que algunos pocos se van dando cuenta que esto no puede seguir así y optan por no cultivar el algodón a pesar de no tener ese dinero "de bolsillo" que bien viene para muchas cosas. Nosotros les animamos a cultivar productos de la tierra que les sirva para comer y si la cosecha ha sido buena y sobra poder vender y tener ese dinero reemplazando el del "oro negro" más limpio y sin problemas. La gente confía mucho en ese dinero. Nosotros en alguna manera también sufrimos las consecuencias, por un lado de la mala administración del gobierno ya que la misión a veces hace préstamos hasta que llega "el oro blanco" a las manos del sufriente campesino, por otro lado los grandes camiones que destrozan las pistas y crean peligro a la hora de cruzarnos con ellos teniéndonos que parar y dejarlos pasar. Cada año es un desafío para la gente del campo que tanto confía en ese oro blanco.
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