|
Diario de misión:
La
familia cristiana
Dentro del trabajo de evangelización en cada
una de las parroquias de la Diócesis de N`Dali existen Comisiones
en las cuales trabajamos cada uno de nosotros. Entre estas
comisiones está La Familia.
En cada una de las parroquias existe una
subcomisión, y un miembro de cada una de ellas se forma la
Comisión Diocesana. En el obispado nos reunimos para crear
actividades.
Promocionamos el matrimonio cristiano,
desarrollamos temas tanto a nivel parroquial como Diocesano.
Preparamos al matrimonio para aquellos que desean recibir este
Sacramento. Es un trabajo muy interesante.
Los días 6 y 7 de Enero celebramos en
Bembéréké la Jornada diocesana de la Familia. Participaron unos 40
matrimonios con sus respectivos niños, unos de la mano y otros a
la espalda como es costumbre.
En Bembéréké nos
acogieron diferentes familias para pasar la noche. Tuvimos teatro
y una película sobre la vida de Jesús. El silencio solamente lo
rompía el llanto de los niños de pecho a la hora de reclamar su
alimento materno. Todos cansados del viaje nos recogimos
inmediatamente.
Al día siguiente después del desayuno nos
reunimos en la Iglesia parroquial a las 9h para escuchar el tema
propuesto, con intervención de los asistentes. A las 10 llegó el
señor obispo que se llama Martín, quien presidio la celebración de
la Eucaristía.
Gran recibimiento por parte de todos
nosotros. El obispo respondió saludando y deseando un venturoso y
santo nuevo año.
Con una pequeña introducción a la celebración
se hizo alusión a la fiesta y el motivo de nuestro encuentro.
El Evangelio se leyó en 6 lenguas. Fue
emocionante el vivir la universalidad de la Iglesia, la
manifestación de Dios en todos los rincones de la tierra.
Parte de la homilía del señor Obispo fue
dirigida a los matrimonios allí presentes, invitándoles a la
educación de los hijos en la fe. No olvidarse que son luz y sal
del mundo. Dar testimonio y no encerrarse en si mismos, sino
abiertos a la sociedad.
A la hora de las ofrendas, que fueron muchas,
llegaban al altar toda clase frutos de la tierra del lugar. Y como
algo original se le ofreció una niña junto a sus padres. Hacía
unas semanas que yo mismo bautice a la niña, se llama
María-Teresa, tuve también la suerte de haber casado a sus padres.
Para mí personalmente este gesto fue un regalo.
Todos tuvimos para comer en abundancia.Antes de partir algunos consejos junto a un
diálogo fluido y vuelta a casa. Por el camino de vuelta comentamos
la jornada. Todos contentos esperando un nuevo encuentro. No nos
olvidamos de dar gracias a Dios por todo lo que hace con nosotros.
Llegamos a Kalalé punto partida a las cinco de la tarde. Cansados
pero felices.
Joaquín Pardo
jpardo@misionesafricanas.org
 |