SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS

Diario de misión: Maria Silvia Fiorentino
 Jueves Santo en el Mercado

 
  No podemos decir que la Pascua sea un momento de equilibrio, la vida y la  muerte juegan una pulseada a veces incomprensible  para los que no tienen fe  y aun teniéndola  es complicado hacer un balance de lo que se vive en tan   poco tiempo. 
  Dios se adentra en el colmo de las humillaciones y explicar esto a quienes   se acercan  por 1º vez a la fe  es un tanto difícil.

  El Jueves Santo me tocó un pueblo de gente del norte del Benin, en  Diko, no   hay   ningún bautizado y  es una comunidad que quiere ser cristiana pero no   tienen líder ni catequista que los guíe.
 
  Partimos con un traductor de su etnia, Néstor un Ditamarí muy bien formado   que está dispuesto a ayudarlos.
 
  Cuando llegamos a el cruce del pueblo me entero que era su día de mercado,   se me vino el alma a los pies… es el momento cumbre en la vida social y   comercial de esta gente,  nadie se pierde el mercado, ahí se compra y vende   y  mucho más, es un espacio de socialización, intercambio, encuentro…
 
  ¡Estamos buenos! pensé, nadie me hará caso, empezamos mal, no importa me    consolaba, de todas maneras lo intentaré, la gente está avisada…    Al llegar al lugar de reunión otra vez la duda, en el mismísimo árbol donde   se reza se hace el mercado, inevitablemente estábamos todos juntos y   revueltos en dos actividades tan distintas.
 
  Alzando la voz anuncio la celebración de la Ultima Cena de Jesús y del   Lavatorio de los pies y les digo que sin  molestarnos nos dividiríamos en   dos, los cristianos que quieran  rezar por este lado y del otro  los que   están en el Mercado… procurando no molestarnos mutuamente.
 
  Para mi gran sorpresa todos se vinieron a rezar, nunca en ese pueblo fueron   tantos en una reunión de oración, en lugar de ser un obstáculo ¡el mercado   ayudó!
 
  Ahí arrancamos  con cantos, la lectura de la Palabra de Dios y el comentario   entre todos de lo que podía significar aquello.
 
  Nueva incertidumbre: ¿como hacer el lavatorio de los pies? Dado que no   conocía quien era  quien, decido elegir doce personas al azar y que sea lo   que Dios quiera. Lo importante es el gesto de servicio y humildad que Jesús   tiene con los suyos y que seamos capaces de repetirlo en nuestras vidas.
 
 Los   viejos primero como es costumbre en África, pero también los niños y las   mujeres, poco a poco y entre cantos fuimos cumpliendo con los gestos de   Jesús, lavamos en verdad a gente descalza, no se simuló un rito, lavamos   porque pisamos la tierra y estamos sucios, la gente no tiene zapatos, no los   usa en su mayoría y el agua es un bien que escasea por las aldeas y en
esta   época de sequía más.
 
  Al terminar noto que Néstor se sonreía y me miraba… y muy despacio me dice:   ¿sabe a quien lavó los pies?
 
  Resulta que entre los elegidos había musulmanes y paganos que con todo    respeto no solo siguieron la celebración sino que participaron activamente   en ella, pues les lavé los pies.
 
  Dios tiene sus caminos y sus métodos, con eso no contaba yo.   
 

 

o Muñoz, sma

 

 

Diario de misión

 
La muerte de Clementini
El camino a Belén
El amor desbordado
Comienzos en Gumori
La misión de Buka
Entre cuatro paredes

Ordenación Diaconal

El oro blanco

Huchas solidarias

Poseída por el demonio

Una nueva comunidad
Pierre nos dejó...
 La alegría pascual
Noticias de Banikoara