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Diario de misión:
ABIERTOS A LA LLAMADA

Por fin estamos instalados en Buka. Y
desde aquí quiero compartir con vosotros la alegría de comenzar a
recorrer estos caminos y de anunciar el Evangelio. Atrás quedaron
las largas horas dedicadas a la construcción, y aunque aún quedan
cosas por hacer, ya tenemos lo indispensable para instalarnos y
comenzar a trabajar.
Junto a Isidro y
un servidor, contamos con la presencia de un seminarista. El es
diocesano, Silvestre se llama, y quiere ser misionero sma. Este
año estará con nosotros para descubrir la vida misionera y
discernir su vocación. Le ayudaremos en todo lo que podamos.
Y el curso
comienza y empezamos a organizarnos. La parroquia la hemos
dividido en dos sectores: el Gandó, del que se ocupará Isidro, y
el baribá, del que me haré cargo yo.
La organización
de una Cáritas fuerte y abierta a los más necesitados es
una de nuestras preocupaciones fundamentales. Ya sabéis que este
año las lluvias no han sido excesivamente regulares, y podemos
encontrarnos con situaciones de penuria más numerosas de lo que es
habitual. Y no hablo de la precariedad del sistema que atiende a
los enfermos, los que habéis estado por aquí sabéis a qué me
refiero. Ellos, los enfermos, serán objeto directo y preocupación
principal de la cáritas de nuestra parroquia. Y queremos
organizarnos bien para que el servicio sea real y efectivo.
Otro de los ejes
fundamentales que ha de guiar nuestra pastoral es la formación
integral de la persona. Junto a la formación de los
catequistas, no perdemos del horizonte las sesiones de
alfabetización, que tanto en Pereré, como en Nikki, como en Kalalé
o en Fomburé, se organizan sobre todo para mujeres, pero también
para otros grupos lingüísticos, como es el caso de los Gandós –Pels.
Todo esfuerzo en este terreno es poco, y no podemos olvidar que
son ellos lo auténticos protagonistas de su caminar, y son ellos
los que han de crear las condiciones para tener una viva más digna
y más justa.
Pero el objetivo
fundamental que nos marcamos, no sólo para este curso, sino para
todo el tiempo en que aquí estemos, es el de la presencia:
presencia en las comunidades ya existentes, y presencia en
aquellas otras que quieren comenzar a dar sus primeros pasos. Es
alentador, y os lo digo con una enorme alegría, comprobar que ya
nos solicitan de varios pueblos y de muchos campamentos Gandós.
Nos llaman porque quieren conocer a Jesús, y porque ven el
testimonio de otras comunidades, que en Su Nombre, se distinguen
por hacer el bien. Y nosotros estamos abiertos a la llamada de
estas gentes, y caemos en la cuenta de que el trabajo es inmenso,
difícil, pero también apasionante. Y si lo hacemos en el nombre de
Jesús, y si hacemos del Evangelio nuestra única bandera, estamos
convencidos de que el resto se nos dará por añadidura. A nosotros
nos toca anunciar, proclamar, sembrar, dar testimonio con nuestra
vida… y estamos convencidos, que el Espíritu, que trabaja desde
siempre en los corazones de todo hombre de buena voluntad, hará el
resto. Nosotros, reitero, tenemos esperanza e ilusión, y con estas
armas comenzamos a dar nuestros primeros pasos en Buka.
Esto que os
escribo es una primera impresión, cuando ya desde Buka, nos
disponemos a ser portadores del Evangelio por estas tierras de
Dios. Lo tenemos todo, somos unos auténticos privilegiados, y
queremos que nuestro encuentro y diálogo con estas gentes, en el
nombre de Jesucristo, sea el signo de una humanidad que aún es
capaz de hacer las cosas de otra manera.
Abiertos a la
llamada de nuestras gentes y felices de estar entre ellos, os
saludo cordialmente y al Señor le pido que avive en todos el
espíritu misionero que llevamos dentro. Un abrazo.
Paco Bautista
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Diario de misión
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