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Diario de misión:                  

Un domingo muy especial

 

El domingo, día después del la jornada mundial de la mujer trabajadora y día de elección presidencial, en la sabana del noreste beninés priman otras realidades.

Desde hace un mes y medio me acompaña una religiosa Terciaria Capuchina a la celebración de la palabra que hacemos con las comunidades de los pueblos. El domingo fuimos a Kali.

Al llegar allí no había nadie en la puerta esperando así que comprendí que no habían mirado el programa y no sabían que llegábamos. Toque la campana que es una llanta de coche y vino un jovencito al que mandé para que dijera a la gente que la hermana y Gandigi (es decir yo) habían llegado para rezar con ellos.

Sacamos un banco y nos sentamos en la puerta, primera lección de bariba mientras esperábamos a la gente. La hermana se llama Gladis, es de Guatemala y llegó hace unos meses. Es enfermera y quiere aprender algunos saludos en bariba, así pues, nos ponemos manos a la obra.

Poco a poco llegó la gente y después de pasar revista a la moto y de decirme que esa no es una moto para una mujer……ignoro el comentario y nos ponemos a hablar de la celebración.

La capilla de Kali está medio marchita, es decir que las termitas van avanzando en su trabajo destructivo y cada día está peor, pero a mí me gusta se llama “El Buen Pastor”. Esta comunidad envió hace unos años a un matrimonio a formarse al centro de catequistas. El domingo estaba la mujer, Mari y con ella terminamos los detalles de la celebración, la preparación de lecturas, etc.

En el momento del Evangelio Mari se levanta con su niña a la espalda, hoy el evangelio de Lázaro. Cuando termina empiezo la homilía en bariba incluyendo imágenes o dichos de aquí, cuando me atasco en alguna palabra les digo, se dice así no? Y me corrigen. En el momento de la comunión Gladis se levanta para repartir la comunión…..y yo pienso en ese momento que a veces África nos hace regalos y ahí delante tenía uno, en nuestra Iglesia, una celebración dirigida por mujeres.

Cuando terminamos y nos despedimos, otra vez sobre la moto, seguimos al segundo pueblo.

Al llegar, estos tampoco habían leído el programa y ya habían terminado la oración. No se puede tener todo. Nos dicen que hay unas mujeres enfermas y vamos a visitarlas. Y después de comernos un arroz picantito nos volvemos a casa.

Y es que no puedo negar que disfruto con todo, hay días que termino algo cansada pero creo que ha merecido la pena.

Por la tarde, yendo a visitar a las princesas para preparar la fiesta de la Gani, me dicen que están en el palacio real. Al llegar, le preguntó a Saliu que es el chaval que me acompaña que debo hacer, y me dice, entra donde las princesas. Justo entro y todas me saludan……y me dicen enfadadas: por qué has llegado tarde? Llevamos aquí todo el día, desde este mañana. Yo les digo que nadie me había dicho nada y les pregunto por la ceremonia. Me explican que el rey ha querido hacer un sacrificio para que la fiesta de la Gani se pase bien. Ha llamado a los “ministros” de la religión tradicional y hombres y mujeres realizan el sacrificio acompañado de bailes en la plaza central. Es la primera vez que asisto y es bastante impresionante. Las princesas me han explicado que es un sacrificio que protege a toda la tierra, incluso a los que están en France, para que tengamos salud y no nos pase nada.

Pienso que es una buena posibilidad de hacer alguna foto o grabar y me acerco al rey, me pongo de rodillas y le saludo. Hablo con el primer ministro en bariba, pido que Dios escuche sus oraciones y le pido permiso para hacer alguna foto. Ya he estado alguna vez y me conoce así que llama a uno de los ministros y le dice que me acompañe.

Sin problemas llamo al Pae y le digo que grabe todo lo que quiera, yo voy a preguntar y observar lo que pasa, sólo nos piden que traigamos una copia.

Disfruto de la ceremonia, hablo con unos y con otros sobre la ceremonia y van repitiendo el discurso, no sé muy bien cómo la gente me saluda y me van conociendo.

Cae la noche y después de repartir el agua-medicamento que nos protegerá nos vamos a casa.

Después de este día tan emocionante me cuesta ordenar las ideas y dormirme. África me tiene conquistada y creo que ya es irremediable.

Ciao,

Almudena Mari Saiz