EL  COMIENZO  DE  UNA  COMUNIDAD  

   

 

    Un miércoles por la tarde a mediados de noviembre, Satur me dice:

 - Mañana jueves iré a un pueblo que se llama Kirikube, ¿me acompañas?, pues nos han llamado para que les hablemos de Jesús, pues hay gente en el pueblo que quieren comenzar una comunidad Cristiana.

 

Sin pensarlo dos veces el jueves a las cinco de tarde me monte en el coche con Satur, para ir al pueblo.

 

Pero todo en esta vida lleva su proceso, así que lo primero fue ir a un pueblo que se llama Peonga, y allí recogimos al catequista que nos haría de traductor, pues la comunidad que quería comenzar, es Gandos y su lengua es el Peul, luego nos fuimos a otro pueblo que se llama Dounkasa para recoger a gente de la comunidad, pues no era cuestión de ir solos, pues son ellos los que deben de dar su testimonio.

 

    Una vez llegados a Kirikube, después de los saludos, el primero en hablar fue el catequista de Peonga, y nos contó como él encontró el camino de  Jesús, después de un largo tiempo de búsqueda, pues nació en el seno de una familia musulmán, pero siendo joven se empezó a plantear su fe y primero estuvo con los protestantes, pero no satisfecho siguió buscando hasta que encontró una comunidad católica donde poder vivir su fe.

 

    Otros catequistas fueron contando como encontraron el camino de Cristo, y después se dejo que las personas del pueblo preguntasen los dudas que tenían. Un joven levanto la mano y empezó a preguntar:

 

- Yo he escuchado decir que los Cristianos abandonan a sus padres y que no ayudan a nadie, que solo se ayudan entre ellos.

 

Al escuchar esto Satur y yo nos miramos un poco extrañados, pero luego me explicaron que eso lo dicen los protestantes, en ese momento un poco de incredulidad, un anciano levanto la mano y dijo:

 

- Yo respondo, (me extraño pues es musulmán) , mira en nuestro pueblo nos hicieron un pantano para poder recoger el agua y dársela a nuestro ganado, y regar nuestras tierras, dicha construcción fue realizada por Caritas una organización católica, y te diré mas, cuantas veces nuestras mujeres van al hospital de Nikki con los niños enfermos, sobre todo por malnutrición  los envían al dispensario de las monjas Capuchinas, y ellas los cuidan y los curan, y si la familia no tiene nada de dinero ellas nada piden, te parece que esto que te cuento no es amar al prójimo. ¿ Si aman y ayudan a quien no conocen crees que son capaces de no querer a sus familias.?

 

Otra pregunta que salió fue un hombre que dijo:

 

- Si uno entra en la comunidad cristiana la gente del pueblo le rechaza, por que deja su tradición.

 

 La contestación se la dio un hombre que nos acompaño de Dounkasa, y le dijo:

 

- Cuando tome la decisión de entrar en la comunidad cristiana es verdad que hubo un pequeño grupo de gente que me dio de lado, pero fue mucha mas la que me acogió y que me empezó ayudar, pues nos solo me acogió mi comunidad si no que todas las comunidades, pues la familia de Jesús es Universal, y se encuentran comunidades en todo el mundo.

 

    Después de lo que vi solo puedo, de camino a casa, dar las gracias a las personas que nos acompañaban por el testimonio que habían dado y de lo que me enseñaron.

    

                                    Ángel Espuela.

 

 

 

El primer encuentro