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Los
padres Reymond y Bresson y el hermano Eugène fueron elegidos para
ser los primeros en partir a Sierra Leona.
El
3 de febrero de Brésillac escribió a Planque que otro voluntario
acababa de ofrecerle sus servicios, un tal M. Bresson, sacerdote de
la Diócesis de Autun.
“Voy
a escribir a este sacerdote, M. Bresson, es algo mayor, pues tiene
cuarenta y dos años, indicándole de nuevo las pruebas por las que
tendrá que pasar y le diré que, si se cree con fuerzas suficientes
para soportarlas, se venga como aspirante”
Una vez incorporado a
la SMA, fue elegido para formar parte de la primera expedición de
misioneros SMA a África. Pero poco después de su llegada a Sierra
Leona empezó a fraguarse la tragedia.
El
P.
Bresson, que no se sentía bien desde el domingo 29 de mayo, tuvo
que guardar cama. Los síntomas que presentaba no eran los de la
fiebre amarilla: por tanto, sus hermanos no estaban demasiado
preocupados. Pero tres días después de la muerte del P. Riocreux,
de Brésillac escribía en su diario:
“El 5 de junio, domingo de
la octava de la Asunción, muere el P. Bresson. Es una verdadera
desolación. Estaba algo enfermo desde el domingo anterior. No parecía
nada grave. La desgracia de la muerte del P. Riocreux no parecía
afectarle de forma que nos hiciera temer por sus días. El sábado,
de repente, su estado se hizo alarmante y murió el domingo a las 5
de la mañana. Es un nuevo golpe que me deja con el corazón roto,
pero por la gracia de Dios, me someto a su santa voluntad, aunque no
puedo comprenderla”.
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