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Francisco
Fernández, nació en Castellón, en Galicia, diócesis de Lugo (España)
en 1835. Hizo sus estudios en casa de un tío cura y los
estudios de teología en su diócesis. Ordenado sacerdote en 1860,
entra en las Misiones Africanas en Marzo de 1860 y sella su solemne
compromiso con la SMA en Diciembre de 1860..
El
5 de Enero de 1861, el Padre Fernández se embarca con los Padres
Borghero y de rumbo a Dahomey. Se trata de la tercera expedición
a África desde la fundación de la SMA en 1856. Llegaran el 18 de
Abril de 1861.
El
Padre Planque (Superior de la SMA) quiso que él fuera de los
primeros en salir hacia Dahomey porque era un sacerdote “lleno de
exactitud, de piedad y de celo”. En efecto, el padre Fernández se
emplea con todo celo en la instrucción y educación de los niños
negros, aunque el clima influyó muy negativamente sobre él. En
Ouidah, ya estuvo casi de forma constante enfermo. Sin que su
indisposición fuera determinante en su carácter. “La bilis y el
mal del país aparentemente eran las principales causas”. Esta
situación, y la nostalgia de su patria, le hizo decidir su vuelta a
Europa.
El
25 de septiembre de 1861, cogió una barcaza para llegar al navío
que le devolviese a Europa. Pero a 100 metros de la costa, la barca
volcó debido al estado de la mar y a una maniobra fallida. El padre
Fernández es salvado “in extremis” y devuelto a la costa más
muerto que vivo. Este acontecimiento él lo interpretó como que era
la voluntad de Dios quien quería que no regresase a Europa.
Permanecerá en África para la vida y para la muerte. Este “baño
forzoso” le fue beneficioso incluso para la salud.
No
sufrió más que el mal del país y algunos males psíquicos. En el
mes de Mayo de 1861, el padre Fernández cae malo con fiebres
malignas que le hacen perder la barba y el pelo. Decide curarse a su
manera con remedios de Galicia. Lo esencial para estar bien, pensaba
él, es tener el vientre libre usando frecuentes purgas. Estaba
convencido de que las píldoras de Aloés le salvaran de las
influencias del clima. Abusará de este tratamiento. En efecto con
estos remedios, el padre Fernández se encontrará mucho mejor. Pero
hacia agosto de 1863 se dio cuenta de que tenía el estomago y los
intestinos totalmente malogrados.
Desde
este momento su salud fue empeorando sin poderse recuperar. Murió
en plena vigilancia de sentimientos de fe y de piedad el 30 de
noviembre de 1866. Fue inhumado en el fuerte portugués.
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Misionero
desembarcando

Casa
que utilizó Fernández en el fuerte portugués de Ouidah (Benin)
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