Cristo, te amo
no porque bajaste de una estrella
sino porque me descubriste
que el hombre tiene sangre,
lágrimas, congojas...
¡llaves, herramientas!
para abrir las puertas cerradas de la
luz.
Sí... Tú nos enseñaste que
el hombre es Dios...
un pobre
Dios crucificado como Tú.
Y
aquel que está a tu izquierda en el Golgota,
el mal ladrón...
¡ también es un Dios !
( León Felipe)