Nº 163/FEBRERO 2003
EDITORIAL

¿PARA QUÉ SIRVEN LAS ÁGUILAS?  

  Hoy se impone también la consideración de las cosas pequeñas, el artículo de José Ramón y el de Sn. Juan del Puerto así lo aconsejan. Nos cuentan cosas que parecen intranscendentes, de poca envergadura, pero es que la misión está hecha de acontecimientos de este estilo, pero si se miran de cerca, poseen un germen de una fuerza extraordinaria y muestran que el misionero se ha encarnado con un pueblo hasta los tuétanos y los otros, los sanjuaneros, se introducen confiada y solidariamente en esa estela. Una vez, un jesuita que acababa de hacer un viaje por África, se encontró con el provincial SMA de Lyon; hablaron sobre lo que el discípulo de Sn. Ignacio había descubierto en su recorrido africano y, al final, el provincial le preguntó por los miembros de la SMA que había visitado, aquel le contestó: "No son águilas pero viven muy cerca de la gente”. A lo que el provincial repuso: “Es que con águilas es muy difícil trabajar la tierra”. Estamos sumergidos en cosas de poca monta. Contemplar lo pequeño, dialogar con él hasta llegar a apreciarlo y a descubrir toda la lógica que posee y la sabiduría que recela, no es arte de birlibirloque, requiere un elevado ejercicio de humildad, un trabajo constante por rehacer la mirada y ajustar las palabras. Se necesitan años de contemplación y de diálogo con lo que tan apenas se percibe a simple vista, con lo que no se valora o se da por perdido. La atención por lo que no tiene altos vuelos sino que va a ras de tierra es lo que da anchura al corazón, lo hace más humano y cercano a los pobres. Es lo que transforma y procura la felicidad del que se siente frágil y con pocas o ninguna solución. Es el que pone su vida en manos de Dios y que espera con su trabajo y plegaria..

LAS PEQUEÑAS COSAS

Pequeñas son las cosas que os cuento hoy, sin orden lógico, tal como aparecen y las vamos viviendo. Se podrían hilvanar de muchas maneras, la más inmediata, creo, sería hacerlo con las ganas de vivir, la voluntad de los pobres por vencer las dificultades  hasta el punto de que muchas veces tienen la impresión de esforzarse en vano.

"En las aldeas no entienden la monogamia"

Vengo con Didier en el coche. Fuimos a la escuela a Gbawusí para ver los WC que ha construido allí. Didier es un albañil de andar por casa, tiene pocos recursos, pero al mismo tiempo es un apóstol y profeta, lo cual no es incompatible,. Mientras hablamos de hormigón y de madera de encofrar, me da noticias de algunas comunidades cristianas de la zona: la de Serewondirú  que es vecina de Biró. Conocemos todos estos pueblos porque antes los visitábamos desde Pereré. Pues bien, tenían dos catequistas que animaban la oración y la comunidad,  pero se han quedado sin ellos porque los dos han cogido una segunda mujer y no pueden seguir ejerciendo como catequistas aunque permanezcan en ella, pero no pueden tener una responsabilidad.

- Sabes, en las aldeas, eso de tener una sola mujer no se entiende. Nos toman por pobres y miserables. Algunos hasta nos acusan de impotentes. Tienen eso muy anclado en su mentalidad, me dice.

La defensa de la tradición

En otro pueblo, un cristiano tuvo problemas con la familia a causa de la monogamia. Cuando una mujer da a luz, se va dos años a casa de sus padres; durante ese tiempo no tiene relaciones con su marido y éste, normalmente, puede coger a otra; de esta manera se espacian los embarazos. El problema de esta pareja es que la mujer se quedó con su marido y ahora está embarazada y el niño que tenían enfermó. Los defensores de la tradición la culpabilizan diciendo que es el hermano que viene el que provoca la enfermedad del otro, y para darle una lección quieren que aborte. Tendremos que buscarle un lugar alejado donde puedan estar unos meses  y no vuelvan aquí hasta que haya nacido el segundo y esté sanito el primero.

Visita a Kpariserú

La semana pasada fui a Kpariserou, a seis kilómetros de aquí. Me acompañaba Marisol, una hermana capuchina de Nikki. Somos los dos los encargados de Cáritas. Querían en el pueblo que les explicase lo que era Cáritas para empezar a funcionar inmediatamente. Yo les pregunté que para qué la querían. Nos pasamos toda la reunión con ello y quedamos en volver para seguir reflexionando sobre la cuestión, pero a otra hora, porque al atardecer las mujeres están cocinando. Aquel día, una sola estaba presente y conviene que todas puedan asistir al encuentro

Tenían allí a un sordomudo del sur. Apareció  la semana anterior, bien vestido. El pobre se había perdido. No conoce la lengua de aquí, así que toda su comunicación iba con gestos. Cuando pasé a saludar a una mujer que había dado a luz me lo encontré allí,  dando buena cuenta de una suculenta ración de pasta de maíz con salsa. Lo habían acogido con toda naturalidad. Pienso que Kpariserú no es un mal lugar para un respiro hasta encontrar la ruta de regreso a casa; y cuando funcione Cáritas .. será el lugar idela

En el dispensrio siempre hay sorpresas

De vuelta a Nikki, estuve un rato con Marisol en el dispensario, ella es enfermera. Allí tiene a un prematuro de siete meses con una mantita eléctrica y dos botellas de agua caliente, una a cada lado. Le da la leche de la madre con una jeringuilla, gota a gota, porque no tiene fuerza suficiente para chupar del biberón o del pecho de la madre. Cuando recupere algunas energías lo podrá hacer sin duda ninguna.

Pobre entre los pobres

En una habitación contigua estaba una señora joven amamantando a un bebé precioso. Ella no tenía dinero para ir a la maternidad  con el alcohol, el y  la ropita para el niño que le pedían y desapareció sin decir nada a nadie. Las mujeres que estaban en el dispensario con niños enfermos se dieron cuenta de su ausencia y se preguntaron: “¿adónde habrá ido ésta? Vamos a mirar en el bosque contiguo, no sea que quiera dar a luz sola. Seguro que está en el bosque”  Efectivamente, allí la encontraron, y sin más protocolo se la llevaron a la maternidad  donde dio a luz a esa estupenda criatura; todo hay que decirlo.

Volvió con el ombligo del niño sin terminar de curar, eso lo podrá hacer una vez que haya pagado los gastos de la asistencia médica gratuita; es gratuita pero todo tiene su precio por pequeño que sea y siempre tendrá que desembolsar algún dinerillo que para ella será toda una fortuna. Ser pobre en un país pobre es así de fastidiado. Su marido anda apurado con el algodón y no debe ser un lince en atenciones hacia su mujer, él tiene sus propias preocupaciones y se interesará muy poco por las dificultades de su esposa.

Jose Ramón Carballada. SMA.

Feb/2003  

DAR EL CORAZÓN

  

Hace ya varios años que la parroquia de Sn Juan del Puerto colabora con la SMA. Con su ayuda se han hecho pozos, depósitos de agua, se ha comprado una ambulancia, se ha trabajado en la promoción femenina y, en definitiva, en la evangelización. Sorprende, al visitar la parroquia, la alegría, el espíritu fraterno entre los distintos movimientos y la apertura a la misión que les da un talante abierto y acogedor.´El párroco, Dn. Victoriano, nos habla de esta experiencia.

Porque del corazón surgen los mejores sentimientos

“Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos”. Estas palabras del padre de Sn. Juan, que todos los días reza la Iglesia en los Laudes, han querido hacerse realidad en esta comunidad parroquial de Sn. Juan del Puerto (Huelva), que ha encontrado, a través de la Sociedad de Misiones Africanas, la ocasión de concretizar su afán evangelizador y misionero. Fue hace unos años, cuando nuestro antiguo párroco, D. Celestino Gomez, impulsó la parroquia a tomar como propia la preocupación por las misiones de Pereré, Nikki y Kalalé (Benin). Fue, además, nuestra peculiar forma de celebrar el Jubileo del año 2.000, anunciando “el año de gracia del Señor” a los benineses.

Atrás quedan ya la ambulancia y el pozo, la campana y el dispensario salidos, más que del bolsillo, del corazón de los sanjuaneros. Pero esta es una historia que continúa. Llegó un nuevo párroco, D. Victoriano Solís y el compromiso con la Iglesia que nace en el Benin sigue adelante.

El don compartido

Toda la parroquia, con sus diversos grupos y miembros, ve, en su compromiso misionero, una ocasión de dar gracias a Dios porque nos da la posibilidad de amarlo en sus preferidos y encontrarnos con la raíz y centro de nuestra fe: el amor al prójimo.

El grupo de catequistas ve en las campañas de Benin un momento precioso para mostrar que no sólo los mayores ejercen la solidaridad cristiana, los niños, que tanto se entusiasman con las huchas que van llenando en familia, fruto de pequeños sacrificios, hacen “de oro” las pequeñas monedas de la viuda del Evangelio.

Las comunidades neocatecumenales, empeñadas en la evangelización y en hacer familias al estilo de la de Nazaret, vuelcan su generosidad en Benin; sus miembros piensan que la Palabra se hace semilla en Africa con acciones como ésta. Las hermandades de nuestro patrón Sn. Juan Bautista, Virgen del Rocío, Gran Poder, Virgen de los Dolores, Virgen de la Esperanza y Resucitado están también comprometidas en el mismo objetivo. Muestran su generosidad con los hermanos de Kalalé, Nikki y Pereré porque, según ellos, “el culto a las sagradas imágenes no es completo sin la veneración de la imagen de Dios que es el hombre. El grupo de Caritas parroquial, es decir, la acción caritativa de nuestra comunidad, no se queda, como dicen los responsables, en “lavar los pies a los sanjuaneros y transeúntes, sino que quiere romper fronteras” con esta dimensión misionera.

Y la acogida a los misioneros

Es conmovedor observar el cariño con el que se rodea a los misioneros (padres José Ramón, Pedro Luis, Rafael) cuando visitan esta parroquia que también es de ellos. Aunque sólo fuera por esto, las campañas por Benin  estarían más que justificadas: se reconoce en ellos al Señor que anuncia la Buena Nueva. Ellos son testigos de todo esto en las “cenas misioneras” y en las eucaristías en las que se reparten las huchas de “Benin”, y cuando se rompen, están llenas del amor de este pueblo pobre, pero rico en darse.

No es momento ahora de hacer un recuento de los millones enviados a nuestros hermanos, ni es lo más importante. Igual que María cuando visitaba a Isabel, desde nuestra sencillez y pobreza, queremos proclamar la grandeza de Dios y su misericordia, que se hace realidad hoy en Benin a través del Evangelio anunciado por los misioneros y apoyado por nuestra oración y generosidad, que es dar y darnos, porque dando se recibe.”

Por la  parroquia S. Juan del Puerto: J. Bta. Quintero Cartes  

CULTURA 

   

África es un gran continente, con culturas y pueblos diversos. Sin embargo podemos encontrar elementos comunes por todas partes: la familia, la fe en Dios, el trabajo, la creatividad de artistas y artesanos, la tradición oral, los antepasados. Todos estos elementos están presentes en la vida cotidiana.

En esta página iremos presentando las expresiones culturales del pueblo africano: desde el relato de un cuento hasta la presentación sencilla de esculturas, máscaras rituales, instrumentos de música, tejidos, herramientas de trabajo, estructura social, ritos de tal o cual etnia, etc. De esta manera podremos acercarnos  un poco más al corazón del África Negra y seguir apasionándonos por este continente que tanto nos seduce.

Música y Danza

Hoy presentamos de forma breve, en dos pinceladas, la magia de la música, el canto y la danza. 

Cantar, danzar, dejarse llevar por la música, por el ritmo, poner el cuerpo en sintonía con estos elementos expresivos, es uno de esos momentos únicos, irrepetibles en dónde el tiempo se detiene y el hombre entra en comunicación con el universo,  las fuerzas cósmicas y los dioses.

 Se evoca, desde esta expresión artística, ese acontecimiento que marca la historia de un pueblo, o se vive la iniciación de un adolescente que deja la niñez para entrar en el mundo de los adultos, o una joven que abandona la casa paterna el día de su boda;  se cantan las hazañas de los antepasados, se llega a la comunicación con los espíritus o se devuelve a la tierra al anciano que fue jefe del clan.

 Un canto fúnebre

                         “Mira que mi cuerda se ha desgarrado

                        ¿Cómo la voy a volver a atar?

                        Aquí está rota la cuerda de mi vida,

                        La que me ayuda a sacar el agua

                        del pozo se ha roto”

             “La cuerda de la vida” es el cordón umbilical que une al recién nacido con su madre o también el lazo que mantiene al hombre en relación con los antepasados que son los dispensadores de la vida. La muerte de un ser querido va a romper ese lazo. El simbolismo del cordón que une es el del cordón umbilical o “el collar del embarazo” que la mujer encinta lleva a la cintura hasta el día del alumbramiento.

 Si el ritmo del tam-tam cambia...

  No hay fiesta, no hay acontecimiento social, religioso o ritual ajeno al canto y a la danza. También lo cotidiano se impregna de la música: desde los niños que entonan canciones mientras juegan hasta las mujeres que cantan sus nanas para expresar el amor por el hijo y el orgullo de ser madre.

 Todos estos momentos ( y otros muchos más) se expresan desde el canto, las melopeas sin fin y la danza. Constituyen un lenguaje frecuentemente simbólico, lo que nos lleva a constatar, que el arte, en el África Negra, siempre está al servicio de lo que el hombre vive en cada momento: las celebraciones cíclicas de los trabajos del campo (roturaciones, siembras, cosechas), la consagración a los dioses por medio del trance o las convulsiones sociales en las que se invita a la flexibilidad y a la cautela.

 Dice un proverbio africano: “Cuando cambia el ritmo de la danza, también cambia el paso”.

 En un próximo número presentaremos algunos instrumentos musicales.

 Paco Bautista. SMA - Febrero-2003 -

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