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| Nº 164/MARZO 2003 | |
| EDITORIAL | |
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ENTRE
TAMBORES Y MÁSCARAS
Los tambores siguen sonando en África. África sin tambores es inconcebible, no tiene sentido, es una mala noche. Desde el primer día, el día en que llegué, me han acompañado marcando un ritmo variable, según los ánimos y la estación, siempre misteriosos, con ecos de catedral y murmullos de árboles gigantes. África es la desmesura en todos sus aspectos. Tanto el desierto como la selva son inmensos y la vista se pierde, pero pasa lo mismo con los animales, fíjate en el elefante o en la boa, rompen esquemas, y lo mismo pasa con sus árboles centenarios, auténticos monumentos de la historia, o la fuerza del ciclón. África es gigante y únicamente el tambor le pone una cadencia, una melopea que cuenta toda suerte de leyendas y sueños. África suena a paraíso perdido donde aún sería posible encontrar la inocencia del hombre, no hay que olvidar que es la fuente de la vida. Y sin embargo, la serenidad de los paisajes, la evocación eterna de los tambores y el simbolismo estático de las máscaras no hacen nada más que ocultar el dolor, la violencia, las hambrunas que asolan los poblados.. Allí no se llora ni se gime, sería una humillación, tampoco se reivindica ni se protesta, sería una debilidad. Por eso han venido tantas aves rapaces, en ese silencio pueden actuar con toda impunidad. Los tambores siguen sonando pero tienen ecos de derrota y matices por los que se transluce el cansancio, un agotamiento infinito porque las aves rapaces se lo están llevando todo mientras discuten, se manifiestan y parlamentan en otro lado. Las comunidades cristianas marcan otro paso olvidándose de los faraones, de los salvapatrias y las dimensiones desmesuradas. Es la novedad y la auténtica revolución en el continente. En estos momentos aconsejan la humildad y el trabajo constante y la palabra dispuesta; ofrecen proyectos realizables, como Michel o Almudena, sin perder la esperanza en nuestro Dios que es pura energía y creatividad. El resultado se anuncia prometedor y estamos seguros de que hasta las máscaras van a sonreír.
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| LA MISIÓN DE COPARGÓ | |
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Es una nueva misión. El P. Michel Loiret la funda hace siete años y poco después Marcos Delgado se une a él. Es una región pobre. La tierra es pedregosa y sus habitantes se tienen que ir a cultivar a 30 o 40 Kms de allí. Todos trabajan fuera pero guardan sus casas en el pueblo y vuelven para las fiestas, ceremonias o para ser enterrados. Producen ñame y lo que sacan se lo guardan para sus fiestas y celebraciones. Este año la cosecha será mala porque las lluvias llegaron tarde y ya se ha perdido el mijo. Una
larga presencia La misión de Copargo se inicia en 1996, pero se venía visitando desde 1955. Cuando yo llego en aquella fecha, había siete comunidades y hoy hay más de treinta. Ha sido un fenómeno extraño y soy incapaz de explicar las causas, pero desde el principio hemos convivido y hemos realizado varios proyectos juntos, ahora Marcos se dedica intensamente a los minusválidos donde ha alcanzado gran popularidad en la región. Yo venía por aquí hace tiempo, cuando estaba en Djougou. “¿Qué
tenemos que hacer?” Este
año hemos abierto doce comunidades. Muchos no tienen un objetivo preciso.
Cuando vienen a vernos con el fin de fundar una misión en sus pueblos, yo
trato de darles largas, pero si insisten,
voy a verlos,
hablamos largo y tendido y estudio sus motivaciones. En
general, nadie conoce a Jesús. No tienen ni la menor idea. “Bueno, pues, enséñanos
tú, explícanos lo que dijo porque parece que sus palabras son dulces y que
restauran el corazón”. Entonces les hago un resumen de su Buena Nueva, les
cuento alguna parábola y hablo de su muerte y resurrección. “Bueno, entonces ¿qué hacemos?”, preguntan.
“Puedes venir los domingos a enseñarnos a rezar...” concluyen. Sienten que
algo importante les sobrepasa y unen la oración con algunos proyectos que
tienen en la cabeza. La actitud de los musulmanes no les interesa porque dicen
que rezan mucho pero no hacen nada.
Si veo que sus razones son serias, le digo a un catequista que les eche una
mano. Los jóvenes
catequistas
He insistido mucho en que haya jóvenes formados en
la fe y dispuestos a evangelizar. A estos jóvenes se les prepara durante tres años,
en varias sesiones, para que sean capaces de explicar el catecismo, dirigir la
oración y animar la comunidad.
Vamos a empezar ahora la segunda promoción y desde hace dos meses hago una
selección de jóvenes. Ahora mismo hay 33 que desean ser catequistas, conocen
el yom, la lengua mayoritaria de la región, y muestran deseos de ser
cristianos. Yo me maravillo cuando los veo. Son agricultores
rudos, tienen una formación somera pero la comunidad y el Evangelio les han
transformado. Hoy, creo que lo más importante es su formación y
la organización de las nuevas comunidades. La oración
y el trabajo
En Garakore se empezó hace dos años con tres jóvenes.
Venían con regularidad a Kpasabera donde hay una comunidad cristiana y veían
lo que se hacía allí. “Queremos hacer como ellos”, dijeron. Un catequista
los reunía debajo de un árbol. “Necesitamos un pozo, no tenemos agua y lo
queremos hacer”, dijeron . “Bueno, para eso tenéis que reunir 100.000 frs.,
(25.000 pts.), y tendréis que aportar mano de obra, arena y piedras”, les
contestó. Lo hicieron. “Ahora queremos construir una capilla”; “bueno,
reunid los materiales necesarios y alimentos para los albañiles”. Hicieron
todo en un año. Se les ve decididos, entusiasmados. Ya veremos si duran. Con vistas
al futuro
El futuro está en el trabajo con los niños. Hemos
construido en la misión un internado para acoger a los niños que vienen de los
pueblos. No tienen un lugar donde
residir y pueden ser víctimas de cualquier desaprensivo. Traen sus alimentos y
sus cosas. Aquí tienen una sala de estudios, una biblioteca y nosotros, Marcos
y yo, les ayudamos. Algunos de ellos quieren ser cristianos y se preparan para
el bautismo. Me parece un servicio importante. Durante las vacaciones organizamos campos de verano
de tres días cada uno. Participan entre 60 y 120 chicos, en él tienen sus
juegos, pero también trabajan y se les da una formación cristiana. Michel Loiret. SMA - Marzo-2003 -
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| LA MOTO QUE LIBERA | |
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El grupo de seglares de la calle Asura regala una moto a Almudena para su trabajo misionero en los pueblos de Pereré y ella les escribe una carta poniendo de manifiesto que la moto ha empezado a funcionar y a cumplir su papel. DE ACÁ PARA ALLÁLa verdad es que hace un siglo que no vengo a
Parakou. Seguramente me habéis
mandado algún mensaje que no he contestado. Esto del internet es un quiero y no
puedo. Hay gente que dice que la liberación de la mujer
vino con la lavadora, otros con la vida laboral fuera de casa y otros, éste sería
mi caso, ¡con la moto!, esa que me enviasteis. Con ella puedo ir a un pueblo a
ver una ceremonia peul, o hago una visita a otro, o me voy a ver a los gando. Os
puedo asegurar que la utilizo con frecuencia y que me viene al pelo. Estamos bien, vamos mucho mejor, después de los males propios del cambio de estación con los catarros que trae el harmattam, ese vientecillo fresco del desierto que se hace notar por las mañanas y al final de la tarde. BUSCANDO
UNA FORMULA DE CATEQUESIS Estuve visitando varios pueblos preparando a los niños para la Navidad y, la verdad, me he encontrado de todo, algunos no tenían ni idea de lo que decía, los había que levantaban los brazos para contármelo todo. Un día fui a Ñesi, después de pasar por el mercado a buscar a todos los niños y traerlos a casa de Margueriti. Empezamos la catequesis y se me ocurre preguntar ¿dónde nació Jesús?. Un espabilao me responde: ¡en Parakou!, al chaval le pareció lo más natural del mundo que en su pueblo no podía ser y la ciudad más importante que conocía y donde pasan los grandes acontecimientos es Parakou. CUESTIÓN
DE HORARIOS Otro día fui a Seen, llegué a eso de las cuatro y media, les había dicho a las cinco para hacer la catequesis de día, (qué cosas tengo, sólo a mí se me ocurre poner hora a una cita con un grupo bariba). A las siete y media llegaba el catequista: ducha de rigor, preparación del candil, los libros y nos vamos a la capilla. Al rato se marchó a buscar a las niñas, cansado de esperar, y le veo llegar con la cabeza gacha ¡que tienen que preparar la cena! Tiempo después vemos aparecer unas cabecillas por la puerta. Comenzamos con la oración de la noche. Tomás me dió la palabra, la cojo y los niños, que no me entendían ¡me cagoenla!. Me digo, Gandiguí, tienes que buscar otra estrategia. Les hago preguntas: ¿A qué se dedicaba José? ¡Era agricultor!, responden al unísono. No ha habido suerte, no, no era agricultor, José era carpintero. Luego les pregunté si conocían algún canto de Navidad. Una niña me dijo que conocía “Magia ba bii mara”. Eureka, en los cantos encontré todos los ingredientes de la catequesis. Al final, unos cuantos bailes y a casa. LOS
GANDÓ SE INTERESAN POR EL CAMINO DE JESÚS Tomás me invita a cenar antes de irme, el premio
del día será una salsa picante ¡con carne! y sokurú. Después de cenar, me
monto en la moto y me marcho. No me gusta ir de noche, pero qué iba a hacer.
Cuando llego a casa y miro el reloj del comedor veo que son las diez y media; lo
curioso es que después de una tarde así una se siente feliz. Eso debe formar parte del ser misionera. Por cierto, ayer empezamos la catequesis Jean y yo en un campamento gandó, ahora son seis los que se interesan. La hacemos con fotos de la Biblia. LOS PROYECTOS En Enero tengo organizado con Isidro un cursillo de
formación para ellos y otros que vendrán de Kalalé; lo haremos durante un fin
de semana con un catequista peul de la misión de Fo-Bouré: el primer día
estudiaremos la historia de la salvación y el segundo veremos
la oración. También tenemos previsto una sesión de formación para los
catequistas de niños. Espero que vengan algunos, ya os contaré, porque durante
el mes pasado estuve visitando varias comunidades intentando darme cuenta del
trabajo que hacen con ellos.
Almudena
Mari Sáez. SMA
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| INSTRUMENTOS MUSICALES | |
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La música,
para relacionarse con los espíritus
Los espíritus se calman cuando la música suena, o escuchan atentamente
o se enardecen y actúan con violencia según el ritmo que se va puntuando e
incrementando de forma vertiginosa. La música y la danza sirven al hombre para
comunicarse con los poderes espirituales que le rodean o con los antepasados. Un fenómeno religioso Es,
antes que nada, un fenómeno religioso. El pueblo, reunido, ofrece su oración y
alabanza a los dioses pidiendo protección, la fertilidad de la familia o del
campo, la paz y la bendición de los espíritus. En la Biblia, el joven David compone,
canta y danza a su Dios: “Tu
visitas la tierra y la haces rebosar, De
riquezas la colmas. El
río de Dios va lleno de agua, Tu
preparas los trigales”. La kora En
el monasterio cisterciense de Parakou, las monjas, cada día, hacen sonar las
cuerdas de la kora y ayudan a rezar, a entrar en la intimidad de Dios, a cuantos
se dejan envolver por su sonido. Y qué decir cuando el tam-tam marca los ritmos
más variados en las circunstancias más diversas: en los funerales, en las
bodas, en los ritos de entronización... Por eso hoy os quiero presentar algunos
de los instrumentos musicales más significativos en el África Negra. Los
instrumentos de cuerda son muy numerosos. El más conocido es la kora, de la que
ya os he hablado. Es una especie de arpa grande formada por una calabaza cerrada
de la que sale un mástil encorvado que sostiene las cuerdas. Procede de las
regiones sudanesas. El
padre del xilófono El
xilófono, o “balafón” del África occidental, está fabricado
con láminas labradas en una madera especial. Éstas se alinean sobre un
soporte de calabazas que hacen de caja de resonancia. Está muy extendido en
esas regiones. Los
instrumentos de viento más corrientes son los Olifants, fabricados con
colmillos de elefante o con los cuernos del antílope. También están las
trompetas tradicionales. El poderío de un rey se mide por el número de
trompetas que lo acompaña en el cortejo. También encontramos todo tipo de
silbatos, tanto de madera como de metal. El misterio
de los tambores
Pero
el rey de todos los instrumentos y el más representativo, es el tambor o tam-tam.
Fabricarlo es todo un rito, se le considera sagrado y en las danzas se le saluda
con devoción. Puede tener diversas formas y dimensiones. Es el instrumento de
Africa por autonomasia y pone ritmo y misterio a las noches en las que se
sacrifica a los espíritus, se consulta a los antepasados o se celebran las
ceremonias secretas. Una nana
Hay una canción que nos habla del niño que descubre el mundo sobre las
espaldas de su madre acompañada por un ritmo descriptivo punteado por un pequeño
tam-tam y unas varillas metálicas. Es una nana que dice así: “Fui
a buscar agua al arroyo y
no me cansé. Corté
la leña del bosque Y
no me cansé. Pilé
la comida en el mortero Y
no me cansé” Como
conclusión a esta página decir que la música tradicional sigue muy viva en África
y no cesa de influir en las producciones más modernas, incluso más allá de
los límites del continente. Paco
Bautista. SMA - Marzo-2003 - |
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