Nº 173/MARZO/2004
EDITORIAL

LA RECONCILIACIÓN                     

La vuelta a Africa, después de dos años de ausencia, no deja de ser una reconciliación con la tierra y sus habitantes, con las comunidades conocidas, y las sorpresas del camino, a pesar de  mantener el espíritu y las actividades siempre unidos a la misión evangelizadora y de ayuda social que he intentado desarrollar en España durante este tiempo. Primero, durante el viaje, se impone la fiesta del reencuentro con las  personas conocidas, y también los paisajes, el olor de los mercados, el harmattam y el polvo de las pistas. Al mismo tiempo se va produciendo en el interior una reconversión a la vida sencilla de los hombres, de sus relaciones espontáneas y fraternas, de sus dificultades y las formas tan naturales y vitales de entender el Evangelio.. Los humildes, los pobres de Africa son un lugar sagrado que interpela. No hay paz, no puede haber alegría del espíritu si no hay diálogo y una readaptación personal  a la sabiduría que emana de una desnudez tan grande. Los pequeños están siempre con nosotros para reeducarnos a la sencillez.. Hay un desprendimiento que se va realizando casi inconscientemente hasta que te sientes en tu salsa, hasta dar con lo más genuino de tu vocación misionera. Esta celebración de reconciliación que viví con José Ramón en un pueblecito de Nikki, escueta, natural, que brotaba de las aspiraciones básicas de la vida cristiana de un grupo, me pareció significativa, fue tomando espacio y cuerpo,  es el tiempo de cuaresma, como una invitación de conversión a la vocación primera dejando de lado proyectos y actitudes que no acudían al peso hasta hacerme disponible a nuevos desafíos misioneros que creía que me superaban y que rechazaba. Después de tantos años y después de esta ceremonia de reconciliación me descubro con las mismas palpitaciones e ilusiones del primer viaje..

 

EL ANCIANO SILENCIOSO

 

Ir con JR a los pueblos es una aventura. Conduce con sumo cuidado por una pista bastante aceptable. Conduce despacio porque se empeña en hacer los gestos con sumo cuidado hasta el punto que le llaman “Toko teeru”, algo así como “El anciano cuidadoso”. Hombre, no me digas. Es que allí llaman anciano a cualquier persona madura y de autoridad. Vale. Así de despacio va contemplando de cerca los acontecimientos dándoles un realce exquisito.

 

Al atardecer

Se inicia la tarde y vamos a un pueblecito cercano. La estación seca está avanzada, el harmattam campa sobre la llanura y el polvo se deposita hasta en el fondo del alma. A nosotros no nos empuja nadie. Vamos despacio y el resultado es el mismo,  empezarán a moverse cuando nos vean llegar.

Hay un conflicto en la comunidad de un pueblo, dos familias que no logran hacer las paces a pesar de las intervenciones de unos y otros. La comunidad se resiente.

Van llegando a cuentagotas. Yo me voy a dar una vuelta por el campo mientras Jose Ramón prepara la celebración; me adentro un poco en la sabana porque Lola me ha pedido que haga fotos de árboles, que le lleve muchos, con sus flores y frutos. Lo que pasa es que la llanura está requemada, contemplar ahora los árboles es una irreverencia. El suelo está cubierto de ceniza. A mi vuelta todavía no han empezado la oración..

Encuentro de reconciliación

Finalmente entramos en la capilla. Han dispuesto los bancos en círculo. Nos sentamos en ellos unas treinta personas.

- Bienvenidos, comienza el catequista Simón.  Estamos reunidos para resolver el asunto que envenena la convivencia en la comunidad. Vamos a empezar nuestra reunión con un canto.

: “Ageemon, a sun suuru kowo...Perdona, Señor y ten paciencia”.  Después introduce la oración y el objetivo del encuentro:

- Es la discordia la que destruye la casa. Hemos venido a resolver el problema de nuestra convivencia. Nos hemos reunido en varias ocasiones y no hemos logrado establecer la unidad. La familia de Pierre forma parte de la comunidad y sus mujeres  le dan un dinamismo importante. Pierre no es cristiano e insiste en que si la discordia continúa les va a prohibir su asistencia.

Y añade:

-        Charles se ha casado con Elisabeth recientemente, pero ya hace más de siete meses que no asisten a la oración por el conflicto que les enfrenta a Pierre y su familia. Vamos a leer el Evangelio del perdÓn. Hay que perdonar sin desánimo, siempre, setenta veces siete.

A continuación JR toma la palabra y dice:

Fragil y pecador

- No estamos aquí para celebrar un juicio. He venido como hijo de Dios, pecador y fragil como vosotros. Todos somos pecadores, todos somos frágiles. Nadie puede vanagloriarse de obrar siempre con rectitud. Somos capaces de reconocer nuestra pobreza y es entonces cuando nos reconciliamos y hacemos que la gracia de Dios circule por toda la comunidad. Es lo que intentamos celebrar esta tarde: la reconciliación, reconociendo nuestra fragilidad y expresando nuestro deseo de que la comunidad viva. Os pido que expreséis vuestro sentimiento y oración.

Varios toman la palabra y manifiestan el deseo de que la comunidad  se libere de la discordia. Piden por los dos hogares enfrentados, que encuentren una vía de entendimiento. Los mismos interesados piden la ayuda de todos, de la comunidad y de Dios, que lo que era un motivo de sufrimiento se convierta en paz.

Imposición de manos

Estamos de rodillas orando de esta manera. Después, Jose Ramón invita a las dos familias a acercarse al altar donde les impone las manos pidiendo al Espíritu de Dios que les dé el don de la reconciliación y su ayuda. Hay un canto final de acción de gracias y la bendición  sobre los dos matrimonios y la comunidad entera.

Una comida de fraternidad

A la salida de la capilla, la gente se saluda y se felicita en medio de la noche. La importancia de esta sencilla celebración está en la mente de todos. Hay felicitaciones para el catequista y para el director que nos ha invitado a todos a cenar en su casa. El ambiente es relajado, festivo, dicharachero: el director sabe hacer las cosas.

                                                Rafael Marco. SMA

 

LA BUENA GENTE

Se terminó la “Campaña del calendario”. Respiramos hondo y con satisfacción. Objetivo cumplido. Se terminó la venta de esta humilde mercancia a la puerta de las iglesias de Madrid, Granada, Burgos, Málaga, Zaragoza, Sevilla... en la que participan un buen número de colaboradores y amigos. Josefa y Eva organizan las operaciones de una empresa fuera de lo ordinario y, sin embargo, el resultado merece la pena: hay gente buena que comprende y nos anima.

QUEDAN LOCOS

Hay que reconocer que la campaña del calendario tiene un punto de locura, seguramente como todo lo relacionado con la misión. En la sociedad en la que vivimos, dedicar el tiempo altruistamente, los fines de semana, con frío e incluso lluvia, para vender calendarios en la puerta de una iglesia, es algo que  no se entiende. Gracias a Dios, aún quedan locos, que creen que el mundo puede ser de otra manera, porque el frío y los madrugones, pedir una ayuda... son solo una cara de la moneda, en la otra están todas esas personas que se acercan a preguntarte por un libro, el precio del calendario o por los mil y un aspectos de la misión o que te dan las gracias por lo que estás haciendo. Compran alguna cosita  o, en ocasiones, dejan donativos que pueden ser  generosos,

Las conversaciones pueden ser largas y se suelen terminar por una felicitación por todo lo que estamos realizando y nos dan ánimos para seguir. “Que Dios os bendiga”, concluyen.

Esas charlas, esas bendiciones, esos ánimos te calientan el alma y hacen que el esfuerzo,  los pies helados y las horas interminables del domingo a las puertas de las iglesias adquieran otro sentido.

UN TRABAJO EN COMÚN

Esta es ya la tercera campaña que coordinamos juntas,  y bueno, no todo es fácil, pero tampoco nos quejamos demasiado. Cuando nos lo propusieron, apenas nos conocíamos, ni sabíamos muy bien todo el trabajo que había por delante, pero sí sabíamos que nos permitiría comprometernos un poco más con la misión desde lo cotidiano de nuestras vidas. Somos muy diferentes, pero hemos aprendido a trabajar juntas, a conocer nuestras reacciones, nuestra forma de organizarnos  y a complementarnos para que nuestro trabajo sea eficaz en la organización de equipos y distribución por las distintas parroquias.

Y EL MILAGRO SE REALIZA

La campaña puede ser difícil: las parroquias, gracias a Dios, aumentan, y hay días que nos cuesta muchísimo conseguir las personas suficientes para responder a todos los compromisos. Hay fines de semana en que nos presentamos cinco o en seis parroquias distintas. incluso más, algunas fuera de Madrid. Sin embargo, semana tras semana, año tras año, el milagro se produce, encontramos energía y encontramos a gente pirada como nosotros,  que hacen posible lo que parecía imposible: se venden los calendarios, los libros, los cristmas y volvemos a casa contentos por el resultado material y los encuentros que hemos tenido a lo largo del fin de semana.

 

APASIONADAS POR ÁFRICA

Nosotras, miembros del grupo de seglares Sma, apasionadas por Africa, sabemos que el calendario es un instrumento para que Africa y su realidad lleguen  a muchas personas aquí y también para que el Evangelio llegue a muchos pueblos en aquel continente. Desde esta página queremos dar las gracias a la Sociedad de Misiones Africanas por acompañar nuestro proceso y darnos cabida en este proyecto misionero.

Y AGRADECIDAS

También queremos dar las gracias a todos los párrocos, sacerdotes y comunidades parroquiales que nos acogen  y nos permiten trabajar en la animación misionera, a todas esas personas que desinteresada y generosamente dedican su tiempo a colaborar con nosotros, y, por último, queremos dar las gracias a todas esas personas anónimas que con el sencillo gesto de comprar un  calendario dan sentido a este proyecto,  y se unen a nosotros en esta misión que es de todos los cristianos, la de anunciar el Evangelio. 

Josefa y Eva (Seglares sma)

SABIDURÍA AFRICANA 

   

A LA SOMBRA DEL KARITÉ

Una mañana de septiembre, las mujeres de Peregourou, una aldea de Pereré, están bajo un gran karité trabajando juntas. Todas las mujeres de la familia de Abraham se han reunido en el oficio de sacar manteca para cocinar después las salsas.

ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA

Antes han tenido que recoger las nueces del suelo bajo los árboles que sus maridos les tienen asignados para que no haya peleas en las familias. Se levantan temprano y van a los campos de cultivo. Son campos ganados a la selva, a la sabana, donde tradicionalmente los hombres han eliminado la vegetación que no les interesaba. El karité, el neré y el baobab se salvaron y ahora quedan salpicados entre las plantaciones de maíz, ñame o algodón. Estos árboles son muy importantes en una sociedad rural donde la economía de subsistencia se resiente cuando se van acabando las reservas de alimentos antes de la nueva cosecha. La sequía se hace más pertinaz que de costumbre o el precio del algodón se ve afectado por las políticas de subvención de terceros países.

CRECIMIENTO LENTO

Una anciana, la madre de Julien, me dice señalando un gran mango al lado de la carretera “¿Ves aquel árbol?, ha sido plantado por el hombre y enseguida da frutos. (Para mis adentros pienso, claro, a los mangos y  otros árboles frutales, así como al maíz y al ñame, el hombre le dedicó una mayor atención porque era fácil su manejo). Los árboles de crecimiento lento dan la madera, la leña, los frutos, y el cobijo. Han acompañado a nuestros abuelos y si les escuchamos nos contarán las historias que compartieron con ellos”.

SÍMBOLO DE BENDICIÓN

El karité es una bendición de Dios y, como muchos otros árboles, es símbolo de vida para los hombres y mujeres del África subsahariana. En los enterramientos tradicionales baribas, se cortan troncos y ramas con hojas que en la tumba van a acompañar al difunto. Allí termina la vida. En las celebraciones, los misioneros  utilizan sus ramillos para asperjar con agua bendita. Es la renovación, la purificación, para una nueva vida. La corteza que cuidadosamente se arranca del tronco es ingrediente de numerosos remedios contra enfermedades. El karité constituye un aporte energético por su aceite, el neré salva del hambre por las proteínas que contiene su vaina, y los grandes frutos y las hojas del baobab son ricos en vitaminas. Solo hay que recolectar ... y elaborar.

FLOR DISCRETA

A mi me recuerda a nuestras encinas, es un árbol recio, no muy alto ni esbelto, con una copa amplia y una gruesa corteza para resistir los fuegos de la sabana y, ya de paso, los que provoca el hombre para quemar los rastrojos o hacer salir la caza. Está ahí,  no se da prisa en crecer ni en fructificar. Sus flores no llaman la atención por su belleza pero es que no está hecho para admirarlo con la vista, sino con el corazón.

 

FRUTO DE LA MUJER

 Las niños  comen sus frutos cuando van a recogerlos. Son carnosos por fuera y muy nutritivos. Las ancianas que ya no pueden ir al bosque o a los campos, los comen en el poblado cuando al final del día vienen las jóvenes cargadas con las calabazas, cimbreándose y haciendo bromas. Después tendrán que secarlos al sol, cocer la nuez, volver a secar, descascarillar, moler, tostar, batir, calentar, ...Toda una serie de etapas donde lo que más sorprende es la falta de herramienta. Los útiles son morteros, recipientes y la fuerza del brazo para batir con la palma de la mano la manteca. El agua, con suerte, habrán ido a buscarla al pozo que se construyó en el poblado, otro lugar de reunión de las mujeres. La leña, cargada como las calabazas, sobre la cabeza, han tenido que ir a buscarla al bosque, ¡un paseito!, ahora ya está amontonada cerca de las casas. La venta de los posibles excedentes de la producción, también es trabajo de la mujer. Todo para cumplir con su responsabilidad de alimentar a la familia, cuidar a los niños y apoyar su escolarización.

  Los hombres de Peregourú se quejan de que las mujeres trabajan cerca del pueblo y el humo de tostar las nueces y cocer la manteca favorece las enfermedades, pero ellas siguen respirándolo entre parloteos, risas, llantos de niños y regañinas. Todo regado con un buen humor increíble para acoger y posar ante mi cámara de fotos.

 

Lola Agúndez (Seglares sma).

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