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Actividades:
Álbum de fotos
Viaje
a Tanzania
Si tuviera que
compartir con vosotros alguna experiencia de nuestro viaje por
Tanzania cerraría los ojos para poder escuchar de nuevo el
tintineo de los pendientes de las mujeres Masais cuando andan,
cuando mueven la cabeza para acompañar los cantos o para bailar y
que son la banda sonora de la sabana africana.
Cerraría los ojos
para escuchar las risas de la gente cuando intentábamos repetir
las palabras y saludos que nos enseñaban o cuando intentábamos
explicarles que simplemente queríamos pasear sin rumbo ni destino
concreto.
Mantendría mis ojos
cerrados para escuchar la torre de babel de las conversaciones en
español, en inglés o en francés con los compañeros de viaje (Olga,
Sara, Agnes y Paco) y con los anfitriones (Arkadius, Janusz 1,
Janusz 2, Robert, Hamal, Patrick).
Intentaría recordar
el paisaje de la sabana africana, las extensiones infinitas
sembradas de acacias, de colinas y de los pastores Masais de todas
las edades conduciendo el ganado. O el del lago Victoria, que
comparte inmensidad con la sabana pues uno creería que es el mar.
Intentaría recordar
el olor a humo de las casas Masais y el sabor del te con hierbas
que ofrecen a los invitados.
Buscaría en la
memoria la sonrisa de “Mama Pendo” volviendo de buscar agua y
empujando al asno, o de “Mama Elena”, de “Mama Magdalena” y de
todas las mujeres y niños que nos han acogido en sus casas y
enseñando un poco como viven.
Me emocionaría
recordando como la presencia de Jesús Resucita se siente viva
donde dos o tres se reúnen en su nombre y parece más palpable
cuando se trata de un grupo de mujeres debajo de una acacia. Y no
lo es porque ellas sean más especiales que otras sino porque las
palabras del Evangelio se hacen realidad en medio de los pequeños,
de los que sin buscar comprender con la cabeza dicen si a Jesús y
le siguen.
Y finalmente
abriría los ojos para seguir caminando, para intentar transmitir
la belleza de este viaje y de las experiencias que hemos vivido de
libertad y de cómo muchas veces los idiomas y las culturas no son
impedimentos para el encuentro sino que nos ayudan a acercarnos.
Almudena Mari Sáez, sma
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