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Actividades: campamento
sma 2006
"Los niños se abren a África"
Álbum
de fotos.
Carmen
ha participado en el IV campamento SMA y nos cuenta esos días
pasados en Almuñecar rodeada de 40 niños de toda España.
Un año
más la Sociedad de Misiones Africanas (SMA) y junto a ella el
grupo de seglares comprometidos por África, hemos podido ver
cumplido nuestro objetivo: ofrecer a niños de distintas
nacionalidades, españoles y africanos, la oportunidad de convivir
, compartir, abrirse a África y sentir el mensaje de Xto.
Como cuarto año consecutivo hemos podido llevar a cabo lo que cada
curso, con gran esfuerzo e ilusión, programamos: el CAMPAMENTO
SMA, que este año se ha celebrado en la costa de Granada,
concretamente en Almuñécar.
Llegó el día. Todos, monitores, padres y niños esperábamos
con gran entusiasmo, en el Palacio de Deportes de Granada, la
llegada del autobús que nos trasladaría hasta la playa de Velilla,
Almuñécar, donde pasaríamos los próximos ocho días.
Solo había que mirar la sonrisa de estos pequeños y el brillo de
sus ojos para saber que todo el esfuerzo empleado durante estos
largos meses, ya merecía la pena. Algunos se saludaban con gran
alegría como
si
de personas adultas se tratara porque se conocían de ver anos
anteriores; otros, aguardaban con algo de impaciencia, las
indicaciones de los monitores.
Una vez llegados a la casa parroquial de Velilla y ya alojados,
comenzamos con las dinámicas de presentación, juegos, bromas,
risas, etc. Todo lo necesario para crear un ambiente cálido y
cómodo para ellos. Aunque, como ya sabemos, los críos rápidamente
se van haciendo de amigos.
Cada una de las actividades programadas era dirigida por los
monitores que con gran entusiasmo participábamos como uno más en
todas ellas. Al comenzar la mañana y tras el desayuno comenzábamos
con los BUENOS DÍAS. Una dinámica que nos acercaba a África, su
cultura, sus costumbres y que nos trasmitía algún mensaje
cristiano. Todo mediante explicaciones, videos, montajes, cantos y
tareas por equipos. 
Más tarde, nos dirigíamos a la playa donde se organizaban
diferentes tipos de juegos deportivos. Y ¡al agua patos!. Es
curioso ver cómo los críos disfrutan de la cercanía de sus
monitores, de las muestras de afecto y del cariño que todos
intentamos demostrarles, ver como todos juntos disfrutamos de las
olas del mar, ese mar que creado por Dios Padre, nos abastece de
alimento y a la vez, nos ofrece calmado y tranquilo un medio de
diversión.
Llega la hora de almorzar. Todos, ya cambiados de ropa y sentados
en el comedor, damos gracias a Dios por los alimentos que hoy
vamos a degustar. Las cocineras, que con gran esfuerzo y cariño
han preparado la comida, sonríen satisfechas al ver a tanto
pequeñín levantarse de su silla para repetir de nuevo.
Tras la recogida de platos y limpieza de cocina, por equipos y
turnos, comienza la hora libre. Momento en que cada uno puede
aprovechar para ver la película de ese día, participar en juegos
de mesa, crear pulseras, lavar su ropilla, cada uno lo que
quiera.
Hasta que llega el momento de los TALLERES. Talleres muy variados
que nos ofrecen la oportunidad de pintar camisetas, crear
monederos, abalorios, dar forma y color a las piedras
anteriormente recogidas... Un sinfín de actividades en las que los
críos dejan correr su imaginación, fantasía y creación. Una buena
oportunidad para ayudarse unos a otros y compartir la alegría de
sentirse protagonistas de sus trabajos.
Son las 6h, momento de merendar, ponerse el bañador, la crema
protectora y bajar nuevamente a la playa.
Una
vez duchados, aseados y cenados comienzan las VELADAS. Como cada
noche, los críos esperan entusiasmados estas dinámicas: la noche
del terror, la velada de las estrellas junto al mar, la velada de
bailes, de juegos, la noche de cine... Una variedad de
actividades en la que todos participamos con gran ilusión. Hasta
que de pronto se empiezan a ver bostezos, ojillos entrecerrados y
llega el momento de dormir, siempre acompañados por dos monitores
que están al atisbo de cualquier necesidad nocturna.
Y
a partir de ese momento, comienza la reunión diaria de evaluación
y programación llevada a cabo por los monitores, con el único
objetivo de que todo salga como se espera.
Una semana de duro trabajo pero a la vez demasiado gratificante
como para no pensar ya en el próximo campamento SMA 07. Unos días
en que todos, adultos y niños convivimos en el mejor de los
ambientes, sintiéndonos hermanos en Cristo y sabiendo que lo que
se siembra hoy día, será el fruto del mañana. Un mañana en el que
estos niños serán adultos y recordarán su infancia y los valores
humanos y cristianos que tanto padres, abuelos, profesores,
monitores y misioneros logramos transmitirles gracias al esfuerzo
de todos.
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