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Actividades:
Una fiesta fraterna
De los días 6 a 8 de diciembre del presente mes, hemos celebrado
nuestra fiesta misionera, los 151 años de fundación, para el
servicio de África y sus gentes, desde el anuncio del evangelio a
los que aún no han oído hablar de Jesús.
El día grande fue la mañana tarde del sábado, con la eucaristía
como centro. Pero ya desde el seis íbamos preparando el espíritu a
lo que queríamos celebrar. Y lo hicimos con una marcha desde
Navacerrada a Cercedilla .
Participaron veinte personas. El camino, el bocadillo compartido,
y también la alegría, el cansancio… nos hacían caer en la cuenta
de la itinerancia, como ese rasgo tan distintivo del espíritu
misionero. No aferrarse a nada, para darlo todo a las personas,
los pueblos, las culturas que nos acogen, para compartir lo más
grande que llevamos, que es nuestra fe, desde Jesucristo, en un
mundo de hermanos.
Y el viernes 7, a las nueve de la noche, tuvimos una vigilia de
oración, preparada por las gentes del grupo de Granada. Fue un
momento de Gracia, de silencio, de acogida de la Palabra, de los
testimonios misioneros… Fue un momento para dinamizar nuestro
espíritu y acoger al Gran Espíritu, el de Dios, que nos marca las
sendas de la misión, y nos hace misioneros estemos en donde
estemos. Fue un momento de sencillez y de fraternidad. Templábamos
así nuestras almas para la jornada que se avecinaba, la del
sábado.
Y el sábado fue la gran alegría. Comenzamos con una eucaristía
presidida por François. Concelebraban con
nosotros, los
misioneros, algunos sacerdotes benineses, que expresaban
visiblemente la comunión de las iglesias. Y allí estaban muchos de
nuestros colaboradores amigos y familiares, compartiendo la
alegría de un Jesucristo que se da, de un Jesucristo que también
nos envía; de un Jesucristo que nos hace familia y signo de
esperanza para África y sus gentes, pero también para este
Occidente nuestro, tan convulso y desorientado.
Y tras la eucaristía pasamos a la risa, la sonrisa e incluso la
carcajada. Nos presentaron un teatro que escenificaba la venta de
calendarios en las puertas de las parroquias. Paco Moreno y su
equipo pusieron sobre el escenario todas las anécdotas y todas las
vicisitudes, de una actividad tan importante para nosotros, para
darnos a conocer y para que la misión siga adelante.
Después hubo varios testimonios: Pilar, Rosa, Mariano y Jose del
grupo de seglares y Paco Bautista, que hablaba de la Misión de
Buka.
Y terminamos con una comida compartida, con mucho sabor africano,
sacada, -claro está- del nuevo libro de cocina que hemos
publicado. No podía ser de otra manera. Era el broche a unos días
intensos de amistad, de ganas de compartir, y de compartir por
encima de todo y sobre todo la Fe, y las inquietudes misioneras, y
la Esperanza de hacer de este mundo roto un mundo de hermanos.
Y ahora llega el camino cotidiano en el que cada cual intentará
vivir lo celebrado. Y estoy seguro, que pese a las dificultades,
el Espíritu de Jesús mantendrá firme nuestro paso. África y el
mundo de los pobres lo merecen.
Hasta el próximo año, un abrazo y gracias a todos por estar ahí y
por caminar junto a nosotros.
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