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Actividades:
" Huchas
solidarias "
La “operación huchas” la llevamos haciendo
desde hace unos años en una parroquia de Huelva. Este año, cuando
vimos la crisis alimenticia que se podía
producir
en el Sahel lanzamos la operación “graneros solidarios” y
algunas parroquias se ofrecieron para participar. Las huchas
tradicionales se convirtieron en graneros al estilo africano.
La operación consiste en algo sencillo: en una
misa, se bendicen la huchas de arcilla, y se distribuyen al final
de la eucaristia. Cada familia se lleva la suya y después de
varios meses se recogen en otra eucaristia.
Dios
se hace presente en la bendición
La bendición en sí explica mucho. Mirad algunas
frases de ella:
Oh Dios, que creaste al hombre del barro
como signo de humildad y debilidad, nos reunimos hoy ante tu
altar, en esta comunidad.
Oh Dios que un día mandaste llenar de agua
las entrañas de seis tinajas en las bodas de Cana para que de
ellas salieran ríos de generosidad, hecho vino, para alegrar el
corazón de los hombres.
Hoy esta comunidad se presenta ante
ti
con estas huchas graneros para que haya menos
barro amasado con dolor, hambre y sangre en la vida de nuestros
hermanos de África.
Acepta la actitud de nuestro corazón sincero
y bendice estas huchas que hoy Tú nos ofreces vacías pidiéndonos
que no nos olvidemos de Ti que sufres en los que padecen hambre,
sed, desnudez, enfermedad...
Danos generosidad para devolvértelas con sus
entrañas llenas de amor. Que la hucha deje de representar para
nosotros el egoísmo y s convierta, desde hoy en signo de
generosidad misionera.
Derrama tu bendición sobre las familias que
se llevan esta hucha; guía sus corazones con tu Palabra para
que sepan vivir con gestos tu mensaje de amor a los pobres de la
tierra con los que Tú te identificas.... /
Te lo pedimos, Padre, por Jesucristo Nuestro
Señor.
Un gesto
sencillo pero rico de simbolismo
En
esas huchas se echan las monedas que sobran de la compra; se
educan a los niños para que ellos también aporten su parte a esos
“hermanitos lejanos” que están en África.
Después de un tiempo, cada familia trae su
hucha y en una misa, se rompen algunas de ellas de manera
simbólica. Romper una hucha en la que se ha metido algo ¡es mucho
más que hacer ruido y polvo! Es romper nuestros egoísmos, barreras
y todos los obstáculos que ponemos ente nosotros y los demás y
hacerlo ante el Señor.
La celebración sigue con una acción de gracias
tanto por los dones que cada uno acaba de traer como por haber
roto nuestras barreras e individualismos.
Echar
a la hucha el día del cumple...
¡Ha sido bonito! Uno no puede olvidarse
de estas asambleas de fieles, emocionadas mientras se bendicen las
huchas, esos niños saliendo de las iglesias, enseñando orgullosos
las huchas a sus padres. Pero a los niños, lo que más les gusta es
traer sus huchas y romperlas. No importa tanto el dinero ¡pero es
el gesto! Una madre de familia contaba lo educativo que había sido
para sus hijos. Otra contaba que su hija no quiso regalos de
cumpleaños sino que con sus amigas echaron monedas a la hucha para
los niños africanos.
¡Que estas huchas sean signos de
compartir y solidaridad! ¡Que nos ayuden a crecer en el amor
universal!.
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