|
Tarde de Jueves.
La otra tarde después de una corta siesta,
pues el calor me impedía hacerla más larga, intenté seguir
poniendo en "orden" las cosas que había dejado hace unos
años en Parakou y que traje el día, que fui a llevar a unos
niños ciegos.
Después de una buena ducha me senté para
hacer algún solitario. Pero enseguida
aparecen algunos jóvenes que vienen a saludar, es la costumbre
aquí, cuando vienen a la "ciudad" más bien un pueblo grande,
se acercan a decir unas buenas tardes. Como aún no los conozco
me dicen : Yo soy tal, y vengo de tal poblado y he venido
para saludarte… Yo me voy haciendo poco a poco con las caras
y si puedo con los nombres, para eso en cuanto se marchan,
lo apunto, para intentar retener.
Otra tarde.
También pasó ayer por la tarde Satur.
Venía con una delegación de cinco personas. Habían tenido
que solucionar un problema con un catequista en un poblado
de esta parroquia y de vuelta quisieron saludarme. Uno de
la delegación me había conocido en 1970 el un pueblo de
Segbana. A los otros los conocía también hace muchos años.
Charlamos un buen rato, me pusieron al corriente de los
por menores del problema y continuaron su camino.
Día de mercado en Bouka.
Al día siguiente, es día de mercado.
Hay mucha animación delante de mi casa. Motos y coches pasan
haciendo mucho ruido. También han venido algunos catequistas
a saludar. Yo he pasado la mañana atendiéndoles, leyendo
un poco y preparando las misa del domingo. Ahora se acerca
la hora de la comida, y ya hasta las cinco de tarde…esa
hora famosa, de las cinco de la tarde…Antes hora de toros
, ahora, para mí, de sudar de cada pelo una gota.
Mercado de Dunkasa.
Voy a ir mañana al mercado de Dunkasa,
un pueblo tan grande como este, que está a 20 kilómetros
de aquí. Se nota por las muchas motos y numerosos vehículos
que pasan delante de mi puerta haciendo ruido y levantando
polvo. Todo eso se soporta bastante bien, e indica que hay
vida en el pueblo. Fue un día de bastantes visitas. Por
la mañana programamos le evacuación de un feligrés al hospital
de Tanguieta a 400 Kilómetros de aquí, con la colaboración
de Marcos y de una monja española, y un poco de ayuda económica,
todo se arregló bastante bien.
Os seguiré contando como van mis
primeros días por estas tierras de nuevo.
Jesús
Fernández de Tronociz. SMA.
|