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Crónica:
De guarderías a escuelas
Hace un año
En Navidad del año pasado habíamos comenzado una pequeña
guardería en Sako porque no tenían escuela en el pueblo y los
niños pequeños no pueden caminar hasta el pueblo vecino.
Hoy esos niños
tienen un año más y mucho camino hecho
Desde la primera reunión que hicimos con la gente sor Yamile
invirtió todo su entu siasmo e imaginación para que 20 niños
encontrasen un espacio abierto en medio del bosque en el que se va
abrir ellos también a un mundo que los árboles y la distancia no
les permiten ver pero tienen que prepararse para vivir en él:
encontrar un medio de vida, la manera de relacionarse y de
organizarse con personas que hablan lenguas diferentes, comen
otras comidas y siguen otras religiones. Los padres cuidan este
proyecto como de la niña de sus ojos. Un bonito sueño que alegra a
niños y mayores todos los días. El 17 de octubre me llamó desde
Colombia en donde se encuentra ahora, para recordarme que era el
primer cumple de la escuela de Sako.
Más que encontrar el dinero para construir la escuela, el dinero
nos encontró a nosotros y llegó desde un ayuntamiento de Granada,
Gójar, porque siempre hay amigos de la SMA atentos a nuestras
necesidades.
Apoyo
a los jóvenes
Los jóvenes del instituto que tenemos el Internado ya son 30 y,
cuando tengamos los nuevos edificios que estamos construyendo
podremos recibir a 50. Para Navidad ya podrán acomodarse en
cómodos dormitorios de 4 literas, es Manos Unidas quien nos
financia las construcciones de este proyecto. Queremos hacer
también una sala abierta, polivalente que sirva de comedor, sala
de juegos, sala de estar, audiovisuales… pero no nos hemos puesto
a ello todavía; también tenemos que buscar dinero para las
literas, los colchones y los mosquiteros. Todo se andará.
Los niños de las
aldeas comienzan la escuela dos o tres años de retraso
Este retraso casi nunca se recupera pues al llegar al instituto va
a estar juntos con niños mucho más avanzados que ellos. Estos
muchachos de los pueblos están felices pero les cuesta mucho
aprobar en la escuela secundaria porque tienen unos estudios
primarios muy flojos. La escuela enseña en francés y en los
pueblos no se acostumbran a manejar una lengua que nadie habla
allí. De ahí nos vino la idea de proporcionar una enseñanza
infantil a los niños de tres a cinco años para que lleguen a la
escuela primaria con conocimientos de lenguaje y habilidades que
les permitan sacar provecho de esa enseñanza. Lo comenté con los
padres de una de las comunidades más organizadas y la reacción fue
un grito de alegría: ¡Lo que siempre quisimos tener y nunca
pudimos, a ver si lo conseguimos! Ir a la escuela está bien pero
si ninguno llega a la universidad o a estudios técnicos medios o
superiores… hemos fracasado. Se trata de ponernos en movimiento
para que las oportunidades que ofrecen los estudios no estén
vedadas para los niños de las aldeas.
Diseñando el
proyecto y repartiendo responsabilidades
Disponemos de una capacidad de organización que nos permite echar
a andar la escuela en lugares en donde la comunidad cristiana es
responsable y organizada y ahí nos tenéis a dos monjas, Luz Edith,
colombiana y Norma, venezolana, y a mí reunidos con la gente de
Monno. Enumerando entre todos lo que se necesita, eligiendo a las
personas que va a ocuparse de las diferentes tareas y respondiendo
a un sinfín de preguntas que nos hacen o les hacemos. ¿Cuánto
habrá que pagarle al maestro o a la maestra? Si los niños llegan a
40 habrá que poner dos maestros y costará lo doble que si son 39 y
nos arreglamos con un maestro que trabaje con dos grupos a la vez.
Para el material escolar: Cada niño trae 70 céntimos de Euro y
nosotros nos encargamos de proporcionarles lo que necesitan todo
el año. Para la comida de la mañana, una papilla de cereales (si
tenemos a la mitad de los niños que no han comido correctamente no
pueden estar a atentos y participar) se encarga el comité de
gestión de que dos señoras la preparen cada día, yo me encargo de
comprar leche y azúcar para que sea un alimento completo, para eso
está Graneros Vacíos de los colaboradores de SMA en España que no
nos va a faltar nada.
José Ramón Carballada
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