SOCIEDAD DE MISIONES AFRICANAS

ESCUCHANDO A LOS ÁRBOLES AFRICANOS  

 (José Ramón Carballada)

 

Les tengo cariño y paso un rato con ellos cada vez que vengo a la capilla de Fombawí, son dos árboles nobles, una caoba y un karité, más separados hay muchos más. Si llego temprano y la gente se hace esperar tengo tiempo para contemplarlos y anteayer por la mañana me paré para escucharlos, era temprano y parece que cuando el sol comienza a calentarlos se desperezan y hablan.

 

Me dijeron cosas de los hombres y de sus miserias pues sus cortezas curan los males más variados y conocen las pequeñas desventuras de cada cual, la enfermedad “vergonzosa” que tiene acobardado al herrero fortachón, la dermatosis rebelde del niño del pregonero, las diarreas recurrentes de docenas de niños,  las conjuntivitis provocada por el polvo seco del harmatán… Cada cual tiene su receta y viene con un hacha a cortar un pedazo de corteza que llevará a casa para cocer y cocer la tisana que calmará el dolor y curará los males. Algunos secan las ramas y las cortezas para ponerlas sobre la brasa e impregnar al enfermo de humo curativo, debajo de los brazos, en las articulaciones… para que las virtudes curativas de las plantas impregnen el cuerpo enfermo y lo tonifiquen.

 

Así curan los hombres sus males sin darse cuenta que el árbol puede enfermar si se le saca más corteza de la que él mismo necesita para vivir.

 

Yo les oí conversar y comentaban lo poco cuidadosas que son las personas. Recordaban los viejos tiempos cuando el curandero que necesitaba una corteza hacía una pequeña oración y pedía perdón al árbol por el daño que le infligía, ahora la mayoría van a lo bruto: cortan y llevan a casa lo que les parece, muchas veces sin necesidad ni medida.

 

Les dejo la palabra:

Baobab:
"Entre los árboles, no sé por qué, me trata todo el mundo con deferencia, mi madera no es dura pero los hombres me aprecian mucho, unos comen mis hojas, otros hacen helados con el gusto agridulce la pulpa de mis frutos, los más entendidos cocinan con las pepitas de mi fruta y todos se pelean por hacer la salsa con mis hojas. No tengo muchas y me las cortan tiernecitas. Aunque hay hombres que recortan porciones de mi piel irisada para hacer sus pócimas, mi situación no es dramática como la del karité, al pobre lo utilizan para todo".

 

Caoba
"A veces creo que voy a perder la paciencia, me dan cortes brutales, para algunos mi corteza repara las enfermedades del hígado, yo creo que si bebiesen menos tendrían menos problemas. Hace unos años me despellejaron la espalda entera y después escribieron una referencia kilométrica para la carretera sobre mi cicatriz. Pienso que las lluvias de este año me han sentado bien y, si tengo suerte, dentro de 15 años la tendré cerrada. Ya les he comido la parte de arriba del 99".
 

Árbol ancianito

 "Lo tengo difícil pero he llegado hasta aquí, ya soy mayor, tengo muchísimos problemas de circulación, la savia circula con dificultad en medio de las cicatrices que ocupan todo el lugar de mi corteza perdida pero no os desaniméis, concentraos para sobrevivir pues no podemos correr y escapar. Nos ha tocado en suerte vivir en el pueblo y no en el bosque lejano esto quizás nos dé más cultura pero la convivencia con los hombres conlleva problemas muy serios."
 
Karité
 
"Mi historia está tan relacionada con los hombres porque estoy en todas las salsas, en todas las ceremonias y en innumerables recetas de curación; lo tengo todo asumido salvo algo que me sigue costando mucho: cuando una herida está casi cicatrizada y la nueva corteza termina por cubrirla o casi con una piel joven eh aquí que, en ese momento, vienen a recoger más corteza y marchitan así la ilusión de la herida curada.
 
Como estoy al lado de la capilla de los hombres, también me sorprendo rezando: Señor mío, que no permitas que mi ánimo decaiga, cuida mis heridas, que no cicatricen en falso,  y sana los dolores de los que creen que curan sus males haciéndome daño a mi, dales un poco de luz.  Amen"

 

 

 

 

CRÓNICAS

 
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Viaje al Benin 2006

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El sida en África

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Unos días en Benin
Escuchando los árboles
Encuentro internacional
La iglesia del Níger

 Javierada 2006

La infancia 2006
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