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CRÓNICAS: Eva
Serrano
500 años del
nacimiento de Francisco Javier.
De pocos eventos
se puede decir que se realicen durante 500 años y cada año sea
diferente y sea capaz de dejar huella a cada persona que participa
en ella. En este año 2006, se celebra los 500 años del nacimiento
de Francisco Javier.
Un grupo de
jóvenes, dos autobuses y un microbús, salimos desde Madrid hacia
Pamplona para realizar la peregrinación que nos llevará hasta e l
castillo de Javier y más allá hasta encontrarnos con nosotros
mismos y llegar hasta el mismo Dios que nos habita.
Empecé el viaje en
el autobús que salía desde la localidad madrileña de Tres Cantos,
donde, entre cantos y risas se realizaron entrevistas a todas las
personas que estábamos en dicho autobús para podernos conocer.
Mane, la persona
que dirigía las entrevistas realizaba una pregunta que, sin
saberlo me ayudaría en toda la peregrinación para descubrir el
porque estaba montada en ese autobús rumbo a un destino que no
sabía muy bien donde se encontraba..
- ¿Qué te
gustaría dejar en Javier y qué te gustaría llevarte?
Esta pregunta me
hizo reflexionar durante toda la peregrinación, a veces en
solitario y otras en compañía, sobre todo aquello que me sobra y
no necesito, en todo aquello que me lastra en mí misma y no me
deja caminar hacia el objetivo como pueden ser los miedos, las
máscaras y todas las cosas materiales que me impiden ver más allá
de mis narices. Al mismo tiempo que me hacia ver todo lo que
tengo, como una familia llena de alegría y ganas de realizar cosas
para poder descubrir a Dios en nosotros y
en los demás, como es la
familia cristina.
Al principio de
estas líneas decía que cada año la peregrinación es diferente, aún
siendo el mismo trazado, dicho camino lo realizan personas y eso
es lo que realmente lo hace diferente y especial puesto que cada
una viene con una historia, una vida, unos sueños...;a cada una
de esas personas Dios les escucha y les susurra a través de todo
el camino, por esta causa hay un antes y un después de cada
peregrinación
Lo bueno de la
peregrinación es que no te pide ningún requisito, ni siquiera ser
cristiano, simplemente tienes que estar abierto y sin ningún tipo
de prejuicios hacia nada ni nadie, porque peregrinar no es solo
caminar, sino también es ver, sentir y sobre todo escuchar tanto
en el ruido como en el silencio, y tal, ¿te atreves a ser
peregrino?
No te importe ir
solo, siempre habrá alguien que te acompaña, siempre estará
Dios.
Te esperamos en la próxima peregrinación
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