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Crónica: Francisco
Vela
La semana de mi vida
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Desde que tuve uso de la razón, me he sentido una persona
afortunada, por haber nacido en una parte del mundo que siento
privilegiada. Siempre he dado gracias a Dios por ello y por la
vida que me ha dado, por mi familia, por mis éxitos, sintiendo un
deseo interior: ayudar algún día dentro de mis posibilidades a las
personas que más lo necesitan y sobre todo a los niños.
En el verano del 2006, tomé la decisión de hacer algo con una
idea clara: tener la completa seguridad, (no por la aportación que
yo hiciera, sino por las personas que confiaran y apoyaran
posteriormente los proyectos que les presentara), que hasta el
último céntimo seria bien empleado. Me dirigí a la parroquia
Espíritu Santo de Mairena del Aljarafe (Sevilla), porque siempre
la consideré para mí un ejemplo, de como debe de ser la verdadera
imagen de la Iglesia, sencilla, humilde y con una enorme actividad
de ayuda a misiones, emigrantes, etc. Ellos me pusieron en
contacto con el Padre Marcos de Misiones Africanas. Después de
varios contactos el día 08 de Febrero partía en compañía de Marcos
en dirección a Benin.
Desde el día 08 al día 16 de Febrero y siempre en compañía
del Padre Marcos, he vivido y creo que difícilmente volveré a
vivir la historia más impresionante de mi vida, anduvimos 1600
kilómetros de difíciles caminos y visitamos diferente misiones,
internados, dispensarios, donde conocí a los que yo llamo "Héroes
de Dios": Misioneros y Misioneras que dedican su vida por completo
dentro de la máxima humildad y sencillez y dentro de una actividad
tremenda a la realización de proyectos: Construcción de pozos,
construcción de escuelas, ayudas a enfermos, alfabetización de
adultos, etc., etc., a un ritmo difícil de explicar.

Las experiencias vivida con Marcos, que había estado 15 años
en varias misiones en Benin, han sido para escribir un
impresionante libro, llenos de historias y de un sin fin de buenas
acciones hacia los demás. Desde estas líneas quiero rendir mi
homenaje, y perdón por los nombres que no me acuerdo a: Michel y
Julio de Copargo, a Joaquín, a Lola, a Jose Ramón de Nikki, a
Paco, a Satur de Kalalé, a Etienne de Perere, y a todas las monjas
que realizan una labor encomiable Y muy especialmente a Marcos.
He venido enamorado e impresionado por un pueblo que
sobreviviendo en la pobreza que les rodea, viviendo en casas de
abobe con el techo de paja y en los mejores casos de chapa, sin
luz, si agua en muchos casos. Las gente más cariñosa, simpática,
agradecida y guapa, muy guapa, a todos les brillan los ojos de una
forma especial, los niños son para comérselos. Continuamente en mi
interior no podía, ni dejo de compararlo con nuestro mundo
moderno, donde la infelicidad marcada por el materialismo,
consumismo, competencia, y deslealtad, nos desborda.
Independientemente de que tengo muy claro que se escatima el
mínimo céntimo y que no tendría que ir para saber plenamente que
se administra debidamente en ayudar al máximo, me he prometido que
volveré todos los años a sentir y vivir tanto al pueblo como a los
misioneros. De hecho ya estoy trabajando activamente y sembrado
diversas semillas en todos los círculos que me rodean para poder
ayudar en lo máximo posible a toda aquella pobre y buena gente.
Francisco Vela
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