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CRÓNICAS:
Unos días en Benin
Aún después de más de dos meses de haber regresado de Benin me cuesta
mucho hacerme a la idea y creerme que lo que viví este verano no fue un
sueño....aunque cada día que pasa surgen en mi sentimientos nuevos no sé si de
nostalgia, de ganas de repetir o de felicidad por haber llegado a conocer la
misión en vivo y en directo.
Todo el mundo que
me conoce me ha preguntado por el viaje y me cuesta explicar lo vivido. Gracias
a las fotografías me es más fácil ir contando lo que he visto y sentido estos
días, aunque hay algo dentro de mi que me cuesta contar o que egoístamente
quiero guardar por miedo a que el que me escuche no me comprenda y se pierda ese
encanto....
He vuelto
aun más enamorada de los africanos y sobre todo de los niños... pensaba
mucho de los niños de España, en los monstruitos que estamos creando, que tienen
todo y no saben valorar nada, mientras que en África con sólo que los mires ya
ves amor y cariño en su ojos.... me los hubiera traído a todos!!!
La rabia y la impotencia también se te apoderan cuando ves tanta pobreza y con
lo poco que viven cuando aquí nos sobran tantas cosas que malgastamos.
Anécdotas...muchas pero una de las que recuerdo con mas cariño y que cuento a
todo el mundo es cuando una tarde de domingo fuimos a visitar la comunidad de
Naizikonzi, porque tenían un problema.....
Resulta que
había un grupo de ancianos que se estaban preparando para bautizarse y tenían
quejas del catequista ya que según ellos no se estaba tomando en serio la
formación. Llamaron a Joaquín para que mediara y diera una solución... fue muy
sencillo y enseguida llegaron a un consenso.
En mi vida
hubiera imaginado que aquella discusión pudiera ser por aquel motivo... que
buscarían estos hombres en el bautismo, que necesidad tenían de “complicarse” la
vida a sus años?... allí el Espíritu había hecho un buen trabajo difícil de
explicar....
Me gustaría en nuestras misas de los domingos hubiera sólo la mitad de alegría,
de juventud y de fe que hay en las celebraciones de las distintas comunidades
que conocí... nos tendrían mucho que enseñar, la sencillez con la que viven las
cosas y la confianza que tienen en Dios.
El paso del tiempo para mi también fue algo que me llamo la
atención y es que nosotros vamos siempre corriendo,
estresados, sin tiempo para nada ni nadie y yo la primera...
Allí todo es diferente se disfruta del paso del tiempo, y de las
relaciones humanas y la familia.
Detalles como la acogida para mi fueron muy
importantes... cuando llegabas a una casa con calor y sed como se
agradecía que te dieran algo de beber y como te daban lo poco que tenían y
si te descuidabas estaban matando un pollo para dártelo de comer...
Me sorprendió conocer a tantos españoles que además de los misioneros SMA
trabajan en Benin dando su vida durante tantos y tantos años.... como decía mi
paisana Marisol de Nikki “esto sin fe no se entendería”.
Mª Luz de Miguel García
Este año las vacaciones han sido muy especiales, las he
pasado en Benin, un pequeño país africano lleno de vida, esperanza y alegría.
Gracias a la familia de misioneros SMA, he tenido la gran fortuna de conocer el
lugar no como un turista extranjero que está mirando un escaparate, sino
como alguien más cercano a las gentes tan esplendidas, y con un corazón tan
limpio como las que he conocido.
Sorprende ver como a miles de kilómetros, nos
encontramos con personas muy diferentes a nosotros en muchos aspectos, pero con
las que compartimos la fe en Dios.
Son muchos los hombres y mujeres que no sin dificultades
de peso están allá, alejados de su familia y su gente luchando por la vida y por
el Reino.
Sin ninguna duda estando allí, se comprende muy bien la
vocación que empuja a estas personas a entregar su vida a Cristo y a los
diferentes pueblos de la tierra.
Las sensaciones y demás son muy difíciles de explicar,
yo diría que el quiera conocerlas se anime a vivirlas "in situ" .
Abel García González
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