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Mi
África bendecida por el Señor
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El cardenal
Bernardin Gantin, decano emérito del Sagrado
Colegio, comenta desde Benin los datos del
crecimiento impresionante de la Iglesia
católica en el continente |
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En
el espacio de veintiséis años la Iglesia católica en
África ha crecido, y mucho. El número de fieles se ha
triplicado, los sacerdotes han aumentado en un 85%, las
religiosas en un 60%, el número de seminaristas se ha
cuadruplicado. En este cuadro tampoco el aumento de
obispos en un 45,8% sigue la tendencia de otros
continentes, como el europeo (véase el recuadro). La
noticia fue dada con motivo de la publicación del
Anuario estadístico
de la Iglesia del año 2004 y fue sustancialmente
confirmada el pasado 27 de junio durante la presentación
de los
lineamenta del
segundo Sínodo africano. De este “boom” de la Iglesia
africana han escrito periódicos laicos como
Le Monde
y Le Figaro
en Francia.
30Días le ha pedido un
comentario a estos datos a una de las personalidades más
eminentes de la Iglesia en África: el cardenal Bernardin
Gantin, decano emérito del Colegio cardenalicio, ex
prefecto de la Congregación para los obispos, que hace
unos años regresó a su país, Benín, como simple
“misionero romano”.
Eminencia, los últimos datos de la Oficina de
estadística de la Santa Sede subrayan un gran
crecimiento numérico de la Iglesia católica en África.
¿Cómo explica este “boom” católico del continente, que
concierne de manera significativa a los seminaristas?
BERNARDIN GANTIN: Todas las vocaciones son un don de
Dios. Es verdad que la vocación sacerdotal ha sido
concedida en abundancia a los jóvenes cristianos
africanos de nuestros días, en todos nuestros países. En
mi Benín el fenómeno es realmente impresionante. Para
este año están previstas 67 ordenaciones sacerdotales,
de personas procedentes sobre todo de las diócesis del
sur, la zona donde comenzó la evangelización de esta
país por parte de los miembros de la Sociedad de las
misiones africanas fundada hace 150 años por monseñor
Marion de Brésillac. Él y sus hijos espirituales tenían
como objetivo principal la formación del clero local,
obra que han continuado con fidelidad sus colaboradores
y sucesores, obispos y sacerdotes, para la creación y la
multiplicación de seminarios mayores y menores. Hoy en
Benín tenemos siete seminarios: dos mayores, cuatro
menores y uno propedéutico. Lo que nos preocupa es que
en general no haya un número suficiente de sacerdotes
educadores que puedan formar bien a los seminaristas.
Pero los obispos no quieren ser negligentes en la obra
fundamental de la evangelización, obra que requiere
hombres y medios, y por eso envían regularmente al
extranjero a sacerdotes jóvenes y elegidos para que
estudien las diferentes disciplinas. De modo que cuando
regresen puedan formar a los jóvenes seminaristas. Todo
esto es un don por el que siempre debemos dar gracias al
Señor.
Además
de muchos bautismos hay siempre muchísimas vocaciones.
Los seminarios y los noviciados están llenos de
candidatos. ¿Se trata de candidatos válidos? ¿O existe
el peligro, como parece entreverse en algunos discursos
pontificios a los obispos africanos en visita
ad limina,
de que el sacerdocio sea considerado como un medio de
progreso social?
GANTIN:
El peligro existe en todas las cosas humanas. Pero el
peligro al que se refiere usted no nos desanima. El
Señor nos asiste. Porque muchas vocaciones son buenas e
incluso excelentes. El árbol se juzga por sus frutos. De
los seminaristas de hoy la Iglesia elegirá mañana sus
obispos, sus buenos pastores. Está claro que no todos
los seminaristas serán sacerdotes. Un discernimiento
sano y bueno debe existir siempre. Y por esto el Papa
les pide a los obispo en visita
ad limina que
vigilen con cuidado. Naturalmente hay fracasos, en
África como en todas partes, entre el clero como en la
vida religiosa. Pero no nos desanimamos.
La
Iglesia en África es tan rica en clero que comienza a
exportarlo. También en nuestras zonas hay párrocos
procedentes de su continente. ¿Qué piensa de este
fenómeno?
GANTIN:
Se trata, podríamos decir, de sacerdotes y religiosos
fidei donum
al contrario. Confirma la bondad de la Iglesia en
África. La misión es un deber universal. De todos modos,
también en este caso hace falta discernimiento.
Personalmente y gracias a mi experiencia, puedo
aconsejar a estos sacerdotes
fidei donum en
Occidente que regresen después de un periodo a su
patria: de modo que por un lado puedan enriquecer su
país con su experiencia, y, por el otro, hacer un viaje
de vuelta saludable a las fuentes de su vocación. Luego,
si su obispo lo permite, pueden volver de nuevo a
Occidente. Lo que hay que evitar es que los sacerdotes
africanos, sin el permiso de sus obispos, vaguen por las
diócesis del mundo occidental buscando más su bienestar
material que por una auténtica solicitud pastoral.
El mismo
fenómeno, quizá de manera menos masiva, sucede con las
religiosas. ¿Qué opina al respecto?
GANTIN:
Las congregaciones religiosas europeas agonizantes o
amenazadas de extinción no deberían acudir a
fortalecerse por las buenas a las jóvenes Iglesias de
Asia o África. Estoy convencido de que el nuevo prefecto
de Propaganda Fide, el cardenal indio Ivan Dias, piensa
lo mismo. Y actuará en consecuencia.
De todos
modos, en África siguen desarrollando su actividad
muchos misioneros y muchas misioneras que proceden de
Occidente. ¿Sigue siendo valiosa y necesaria su ayuda?
GANTIN:
Los misioneros siguen siendo necesarios por su trabajo,
por su testimonio, por su solidaridad y por su lealtad a
una tierra y a una humanidad que aman y que les quiere
como a hermanos o hijos en la misma fe. Su número
disminuye, pero no su solicitud apostólica. Todavía
tienen mucho que ofrecer, que ofrecernos.
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La iglesia de la Santa
Trinidad en Onitsha, Nigeria |
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También aumenta el
número de los obispos. ¿Cuál es, según usted, el nivel
del episcopado africano?
GANTIN:
Las nuevas diócesis que han sido creadas atestiguan el
hecho de que en África la cristiandad crece, aumentan
los catecúmenos, así como la necesidad de ofrecer los
sacramentos. Por desgracia crecen también las sectas.
Los obispos nombrados en África son generalmente muy
jóvenes, pero posen la cultura, la experiencia, la
conciencia y la solicitud necesarias para la
evangelización. Si tengo que hacer una crítica es esta:
si antes los obispos se movían poco, hoy viajan
demasiado. Sentarse, escuchar, rezar con sus fieles hoy
más que nunca es necesario y urgente para ellos.
Teniendo siempre presente lo que establece el canon 395
del Código de derecho canónico sobre la obligación de
residencia en la diócesis, pueden ser de ejemplo también
para sus propios sacerdotes.
El
número de cardenales africanos, sin embargo, no crece.
Todo lo contrario. En el último consistorio fue creado
sólo un purpurado africano octogenario. ¿Qué piensa de
este “descuido”?
GANTIN:
El número de los cardenales africanos podría aumentar
como señal de aliento, por ejemplo, en Burkina Faso,
Senegal, Gabón, República Democrática del Congo. O
también en Congo-Brazzaville, cuyo primer cardenal,
Emile Biayenda, fue salvajemente asesinado el 23 de
marzo de 1977. Pero entendemos que el Papa piense
principalmente en el equilibrio de la Iglesia universal.
Y además, en mi opinión, no se debería crear o mantener
en la mentalidad de los africanos esta expectativa de
tener muchos cardenales. La evangelización no tiene la
misma antigüedad en todas partes. El cardenalato no es
necesariamente ni por igual señal de reconocimiento,
garantía de madurez o de igualdad con los demás. Me
imagino los apuros del Papa cuando debe elegir. Pero el
Papa no se olvida de nadie.
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Procesión de sacerdotes
nigerianos en Lagos |
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El 27 de junio fueron
presentados los
lineamenta del
próximo Sínodo africano que podría celebrarse en Roma en
2008. ¿Se trata de un acontecimiento esperado en África?
GANTIN:
Todavía no he visto nada al respecto. Aquí en África las
noticias llegan con retraso… De todos modos no creo que
se haya fijado ya una fecha. Con todo, quisiera que no
sólo África, sino todos los continentes adquieran “un
espíritu sinodal” de modo que lo vivan constantemente,
en la paz y en la prueba. En fin, como he dicho habría
que evitar que nuestros obispos se alejen demasiado de
sus sedes.
Durante
la primera semana de julio se celebró un Congreso
litúrgico relativo a toda la Iglesia africana. África ha
sido un terreno privilegiado para la inculturación de la
liturgia latina. ¿Cuáles son, según usted, los aspectos
positivos y menos positivos de esta inculturación?
GANTIN:
Una sana inculturación puede ser una ayuda. Pero no hay
que separarse nunca del Magisterio de la Iglesia
universal. Y nuestras misas no deben ser demasiado
especiales. No deben ser comprendidas sólo por los
africanos. Cualquier católico que participe en una
función religiosa nuestra debe poder reconocerla, debe
poder sentirse en su casa. El catolicismo no es el
protestantismo.
Una
pregunta personal. Usted está ligado especialmente al
actual Pontífice entre otras cosas porque Pablo VI les
creó cardenales en el mismo consistorio de 1977. ¿Ha
tenido la posibilidad de hablar con él de África?
GANTIN:
Si Dios quiere y la salud me lo permite, espero ir
pronto a Roma para ver al Papa. Pero no para hablar,
sino para escuchar: él es el Vicario de Jesucristo, que
tiene palabras de vida eterna. Él es el Padre y el
Pastor de la Iglesia universal. Nosotros aquí, desde el
lejano Benín, tratamos de leer siempre sus homilías y
sus discursos: son como estrellas que resplandecen en la
actual noche oscura en la que parece que se ha sumido el
mundo.
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