Víctor Fernández
Barcelona- La Premio Nobel de Literatura, Nadine Gordimer, estuvo ayer en
Barcelona para participar en los actos que el Pen Catalán realiza con
motivo del Día Internacional del Escritor Encarcelado. La escritora habló
sobre el compromiso de los autores, especialmente cuando otros compañeros
son perseguidos y acaban en la cárcel o el exilio. «Un día como este es un
gran acontecimiento. Soy una escritora surafricana y viví el momento en el
que el “apartheid” eliminó la libertad de expresión, prohibiendo tres de
mis libros y una antología», apuntó Gordimer. Sobre esa época añadió que
«fue una pena que no existiera una organización como ésta, porque acabamos
perdiendo a algunos de los mejores autores de nuestra generación».
Gordimer consideró como «increíble» que muchos de sus compañeros de
armas literarias deban exiliarse: «Cuando un escritor marcha al exilio
pierde su lugar en el mundo. Nunca podremos rescindir nuestra libertad y
siempre tendremos una implicación en todo esto porque lo importante es
este tipo de lucha continúe»
A Gordimer le gusta definirse como «una africana de piel blanca». A
este respecto añadió que «el color de la piel no importa cuando tienes que
escribir. Nací y crecí en una sociedad blanca segregada y muy pronto me di
cuenta que había alguna cosa que no funcionaba allí. Pude constatar que no
había mucha diferencia entre la situación de mi país y, por ejemplo, los
problemas raciales en Chicago». La autora constató la diferencia a los 18
años, «cuando me liberé porque no quería ser una racista contra los
negros. Me di cuenta que tenía más en común con ellos que con los blancos.
Era una escritora incipiente y me dije a mí misma que era una escritora
europea, aunque mi identidad es la africana». Casi a la par, Gordimer
conoció la censura y la persecución de cuanto escribía e intentaba
publicar. Esa época le ayudó a formar su compromiso social. «Me
prohibieron y opté por quedarme, y creo que es lo mejor que podía hacer.
Fueron unos años en los que había que ganarse ser africano».
Pero los problemas, desde su punto de vista, no han acabado para
África. Gordimer dijo que «no se están tratando» sus problemas económicos
y advirtió de que así «no podremos escapar nunca de tiranos como Robert
Mugabe» o conflictos como el del Congo. «Las antiguas potencias, incluso
las que no han estado nunca en África, como China, hacen que todo sea más
difícil. Es una situación muy grave que es consecuencia del fracaso de la
globalización», explicó.