Estas fueron las palabras de respuesta de unos padres de un
pequeño pueblo del Norte de Benin en África, cuando Paco, un amigo
misionero que esta allí, les pregunto por su hijo, un niño de
apenas un año que en su última visita a ese pueblo, estaba sanote
y estuvo jugando con él. Este caso no es un caso aislado
rebuscado, para crear sensacionalismo, es algo real y actual que
por desgracia vive un alto porcentaje de las personas que habitan
este mundo.
Cuando yo como padre de 2 niños pequeños, escucho esto, se me hace
un nudo en el estómago, al pensar que aquí nuestros hijos ante
cualquier pequeña dolencia tienen
la medicina adecuada, ante cualquier décima de fiebre tenemos el
antitérmico necesario, ante cualquier duda, tenemos hospitales y
médicos cerca, y sin embargo hay un montón de niños, como los
míos, que ante unas fiebres no tienen la posibilidad de disponer
de un medicamento básico y mueren. Entonces surgen el dolor y las
preguntas ante la impotencia de tanta situación injusta.
Mi reflexión os quiere invitar a no olvidar todas estas
realidades actuales, hacer una llamada a tenerlas más presentes en
nuestras vidas y a vivir cada día tratando de cambiar y
transformar esta realidad tan injusta.
Como cristianos si la Buena Noticia de Dios, su inmenso amor y
cercanía al hombre dan sentido a nuestra vida, esto se tiene que
traducir en vivir desde el Amor, y vivir con un espíritu
misionero aquí, enviados a transmitir esta Buena noticia, a
contagiar esa esperanza y a luchar y trabajar por la dignidad de
todos los seres humanos. Como miembros de la Iglesia y cada uno
desde su papel os animaría a reavivar este espíritu en nuestras
parroquías.
A pesar de que existan muchas otras formas de vivir esto, quiero
aprovechar este articulo para dar mayor difusión, y sobre todo en
los ambientes eclesiales a la campaña “Pobreza Cero”. La
información más relevante del tríptico explicativo de la campaña,
viene a continuación, simplemente señalar que detrás de esto están
más de 400 ONGD (Organizaciones No Gubernamentales para el
Desarrollo), muchas de ellas forman parte de nuestra Iglesia, como
Caritas Española. Esta campaña recoge el testigo de reclamaciones
un poco históricas y aun sin cumplir como la Plataforma del O’7
ya, o la condonación de la deuda externa durante el jubileo 2000.
Me gustaría hacer hincapié, en que actualmente no se está
reclamando algo que se han inventando unos cuantos chalados, sino
unos compromisos que adquirieron nuestros gobernantes, en el año
2000 como objetivos para el milenio y que se planteaban conseguir
para el 2015 y en 5 años no se ha avanzado nada a pesar de cada
día sigue muriendo mucha gente.
En cualquier caso las cifras, y las vidas de cada una estas
personas, justifican que como cristianos, no dejemos de luchar y
trabajar por la justicia, desde el Amor.
Por último me gustaría animar a los cristianos y a la
Iglesia, que últimamente ha recuperado el salir a la calle y
manifestarse por ciertas causas, que pongamos la misma fuerza o
más en estas otras causas; que la pobreza existe, que también
requiere que nos pronunciemos, que nos posicionemos del lado de
los más pobres que salgamos a la calle, porque muchos de estos
millones de personas pobres, no tienen esa posibilidad de voz para
reclamar simplemente vivir.
Os animo a vivir estas navidades desde ese amor del
niño de Belén, que se hace realidad en cada uno de nosotros hoy, y
nos invita a ser misioneros de esa Buena noticia y a vivir su
Reino ya. ¡Feliz Navidad!